Más del 60 % de las pacientes en perimenopausia pueden experimentar niebla mental, con dificultades de memoria y concentración. Las fluctuaciones hormonales, los sofocos y las alteraciones del sueño pueden contribuir a estos síntomas y afectar el bienestar cotidiano durante la transición menopáusica.
“Tenemos esta triada donde tenemos los sofocones que te levantan, te despiertan, no puedes dormir bien”, explicó la Dra. Jessica Abreu, neuróloga, al describir cómo las manifestaciones de la menopausia pueden coincidir y repercutir en la función cognitiva.
La niebla mental no equivale necesariamente a demencia
La niebla mental puede manifestarse mediante olvidos cotidianos, dificultad para concentrarse o problemas para recuperar información reciente. “Usualmente es de la memoria rápida”, señaló la especialista. Entre los ejemplos que describió se encuentra entrar a una habitación y olvidar qué se iba a hacer, por lo que la persona necesita detenerse y reconstruir mentalmente la intención inicial.
La especialista explicó que estos síntomas pueden mejorar en la posmenopausia, aunque su evolución varía entre pacientes. También advirtió sobre la influencia de otros factores: “A veces eso también está asociado con las comorbilidades que tienen los pacientes. Si tienen ansiedad o depresión”.
Aunque la niebla mental durante la transición menopáusica no significa por sí sola que exista demencia, tampoco debe asumirse que cualquier dificultad de memoria se debe a las hormonas. La progresión de los síntomas, su repercusión en las actividades cotidianas y la presencia de otras manifestaciones deben orientar la evaluación médica.
Los cambios hormonales pueden alterar el descanso
El estrógeno participa en mecanismos cerebrales relacionados con la regulación del sueño, mientras que la progesterona actúa sobre los receptores del ácido gamma-aminobutírico (GABA), involucrado en la inhibición neuronal. Las fluctuaciones y el descenso de estas hormonas durante la perimenopausia pueden contribuir a las dificultades para dormir.
Al describir los despertares nocturnos, la especialista explicó: “Cuando tenemos disminución de las dos, usualmente las pacientes pueden estar durmiendo y se levantan a las 3 de la mañana, despiertan y ya no pueden seguir durmiendo”.
El problema no se limita a la cantidad de horas de sueño. Los despertares frecuentes y el descanso insuficiente pueden repercutir en la atención, la memoria y el estado de ánimo. Por eso, abordar el insomnio también puede ayudar a reducir algunos de los factores que contribuyen a la niebla mental.
La higiene del sueño y la terapia cognitivo-conductual
Entre las estrategias que mencionó la especialista están el yoga, los ejercicios de relajación y la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I). Esta última es una intervención estructurada que trabaja los pensamientos y comportamientos que mantienen las dificultades para dormir, “que también son herramientas que pueden ayudar”, indicó.
Entre las estrategias que mencionó la especialista están el yoga, los ejercicios de relajación y la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I). Esta última es una intervención estructurada que trabaja los pensamientos y comportamientos que mantienen las dificultades para dormir, “que también son herramientas que pueden ayudar”, indicó.
La rutina también importa. Sobre la higiene del sueño, la especialista recomendó “mantener horarios regulares, repetir una rutina antes de acostarse y evitar las pantallas”, especialmente durante las dos horas previas a dormir.
Estas medidas pueden favorecer el descanso, pero los síntomas persistentes requieren una evaluación individual para identificar otros factores que puedan interferir con el sueño. La TCC-I, en particular, no debe confundirse con simples recomendaciones generales de higiene del sueño.
Reconocer la relación entre las fluctuaciones hormonales, el descanso y la función cognitiva permite comprender mejor los síntomas durante la perimenopausia. Sin embargo, cuando los olvidos progresan, afectan la autonomía o interfieren con las actividades habituales, es importante consultar a un profesional de salud para determinar su causa y establecer el abordaje adecuado.




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