Lesiones óseas revelan ADN de patógenos antiguos en animales

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El análisis de 346 restos animales de Eurasia permitió identificar ADN de bacterias asociadas con enfermedades y detectar qué características de los huesos pueden facilitar la reconstrucción de la historia de los patógenos.

Los restos animales antiguos pueden conservar huellas genéticas de microorganismos que circularon hace miles de años. Un estudio publicado en [nombre de la revista, si está disponible] analizó 346 restos de al menos 328 animales procedentes de 34 sitios arqueológicos de Eurasia, con una antigüedad de hasta aproximadamente 5.800 años, para evaluar cómo las lesiones óseas y los dientes pueden ayudar a recuperar ADN de patógenos.

Mediante técnicas de secuenciación y análisis metagenómico, los investigadores identificaron ADN bacteriano autenticado en 55 muestras, equivalentes al 15 % del total. Entre los microorganismos detectados figuraron Salmonella enterica, Coxiella burnetii, Erysipelothrix rhusiopathiae y Streptococcus lutetiensis, bacterias vinculadas con enfermedades o infecciones en distintos contextos.

Uno de los hallazgos principales fue la asociación entre las lesiones óseas y una mayor probabilidad de recuperar ADN bacteriano antiguo. Ninguna de las 27 muestras de huesos sin alteraciones patológicas presentó señales bacterianas que cumplieran los criterios de autenticación. Esto sugiere que las lesiones pueden orientar la selección de muestras, aunque no constituyen una garantía de detección.

Los dientes también demostraron ser útiles para recuperar material genético, dependiendo de su morfología y conservación. Por ello, los autores destacan la importancia de considerar diferentes tipos de tejidos y características anatómicas al diseñar investigaciones sobre patógenos antiguos, en lugar de concentrarse exclusivamente en huesos con lesiones visibles.

El sitio arqueológico de Tilla Bulak, en Uzbekistán, aportó más de la mitad de las muestras positivas con ADN bacteriano autenticado. Esta concentración podría estar relacionada con condiciones favorables de preservación o con factores epidemiológicos locales, pero los datos no permiten determinar cuál de estas explicaciones es la correcta.

La investigación ofrece nuevas herramientas para estudiar la evolución de las enfermedades infecciosas y las relaciones entre animales, seres humanos y ambiente, un campo relacionado con el enfoque de Una Sola Salud (One Health). Sin embargo, la detección de ADN no demuestra por sí sola que el microorganismo causara las lesiones ni que el animal estuviera enfermo al morir. Además, el estudio no obtuvo señales autenticadas de virus o parásitos eucariotas, por lo que sus resultados se concentraron en bacterias.

Fuente original aquí

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