El dolor durante las relaciones sexuales no debe normalizarse en la menopausia, advierte especialista

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Dra. Delorean Torres, sexóloga. Foto original PHL.

Los cambios hormonales asociados a la perimenopausia y la menopausia pueden provocar alteraciones en la lubricación vaginal, la elasticidad de los tejidos y la respuesta sexual. Sin embargo, experimentar dolor durante la intimidad no significa que las mujeres deban resignarse a vivir con esta condición.

Así lo explicó la Dra. Delorean Torres, sexóloga clínica, quien destacó que la disminución de estrógenos puede contribuir a la aparición de sequedad vaginal, irritación, ardor y dispareunia, término médico utilizado para describir el dolor asociado a las relaciones sexuales. «Porque a nadie le gusta tener una experiencia sexual con dolor. Y eso es parte de lo que a veces vivimos cuando estamos en esta transición o en la menopausia».

Durante la transición menopáusica, la reducción de los niveles de estrógenos puede generar modificaciones en los tejidos de la vulva y la vagina, incluyendo una menor lubricación y elasticidad, además de síntomas urinarios. Estas manifestaciones pueden formar parte del síndrome genitourinario de la menopausia, una condición que comprende cambios vulvovaginales y urinarios relacionados con la disminución hormonal.

La Dra. Delorean Torres explicó que algunas pacientes describen sensaciones intensas de fricción durante la penetración, lo que puede llevarlas a evitar las relaciones sexuales. «Eso es lo que muchas mujeres me dicen que experimentan al momento de la penetración y no tenemos que acostumbrarnos a vivir con el dolor. Hay alternativas, hay soluciones», afirmó.

La especialista advirtió que cuando las relaciones sexuales se asocian repetidamente con experiencias dolorosas, algunas mujeres comienzan a anticipar el malestar, generando temor a la penetración y disminución de la actividad sexual.

Esta situación también puede afectar la comunicación y la intimidad de pareja, particularmente cuando los cambios físicos no se expresan abiertamente y son interpretados como falta de interés o rechazo. «Usted tiene derecho a decir que no y usted tiene derecho a tener relaciones sexuales con consentimiento».

Recuperar el bienestar sexual

Ante la presencia de dolor persistente, la Dra. Delorean Torres destacó “la importancia de una evaluación multidisciplinaria que permita identificar sus causas y determinar las alternativas terapéuticas apropiadas”. El manejo puede integrar especialistas en ginecología, profesionales de fisioterapia del suelo pélvico y terapia sexológica, dependiendo de las necesidades de cada paciente.

Entre las estrategias abordadas durante su intervención mencionó los lubricantes vaginales a base de agua, hidratantes vaginales y otras intervenciones que deben evaluarse de manera individualizada. «No tenemos que vivir una relación sexual acostumbrándonos al dolor. Así que con esto hacemos un abordaje multidisciplinario», puntualizó.

La especialista reiteró que reconocer los cambios corporales y buscar atención profesional puede contribuir a preservar la salud sexual y la calidad de vida durante esta etapa.

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