Una masa escrotal formada por múltiples nódulos puede generar sospechas de malignidad y conducir a procedimientos quirúrgicos radicales. Sin embargo, un caso documentado en un hombre de 44 años mostró una alternativa de preservación testicular: las lesiones correspondían a pseudotumores fibrosos del epidídimo, una entidad benigna poco frecuente que representa aproximadamente el 10 % de los pseudotumores fibrosos paratesticulares.
El paciente consultó por una masa progresiva en el lado izquierdo del escroto, con cuatro años de evolución, sin dolor ni síntomas sistémicos. La exploración física identificó múltiples nódulos firmes e indoloros en el epidídimo izquierdo, mientras que ambos testículos conservaban su forma y consistencia normales. La ecografía escrotal mostró varias lesiones hipoecoicas, la mayor de 1,5 × 1,4 cm, algunas con señales de flujo sanguíneo periférico, sin evidencia de invasión del tejido testicular. Los marcadores tumorales también se encontraban dentro de los valores reportados como normales.
Ante la presencia de múltiples masas, se consideraron diagnósticos como tumor adenomatoide, neoplasias testiculares, tuberculosis epididimaria y sarcomas paratesticulares. Después de la evaluación preoperatoria, se decidió realizar una resección de las lesiones mediante cirugía bajo anestesia general. Durante el procedimiento se identificó un conjunto de nódulos blanquecinos y grisáceos, con un diámetro total aproximado de 8 cm, distribuidos sobre la túnica vaginal y la superficie testicular.
Un hallazgo determinante fue que las lesiones presentaban límites definidos y no comprometían la túnica albugínea, la estructura fibrosa que recubre el testículo. Al no observarse signos macroscópicos de invasión, el equipo realizó una resección completa con preservación testicular, sin necesidad de orquiectomía ni estudio intraoperatorio por congelación. El testículo izquierdo conservó su estructura y los vasos del cordón espermático permanecieron libres de compromiso.
El análisis histopatológico identificó proliferación de fibroblastos y miofibroblastos en un fondo de tejido fibrótico, con disposición estoriforme e infiltración abundante de linfocitos y células plasmáticas. La inmunohistoquímica mostró positividad para CD3, CD20 y CD138 en distintas poblaciones celulares, mientras que marcadores como SALL4, CD117 en células tumorales y PLAP fueron negativos. Además, la relación IgG4/IgG fue inferior al 40 %, sin los criterios histológicos necesarios para diagnosticar enfermedad relacionada con IgG4. Estos hallazgos confirmaron el diagnóstico de pseudotumor fibroso del epidídimo.
Los pseudotumores fibrosos paratesticulares son lesiones benignas poco frecuentes que pueden originarse en la túnica vaginal, la túnica albugínea, el epidídimo o el cordón espermático. Se han relacionado con antecedentes de traumatismos, inflamación, infecciones e hidrocele, aunque su causa no está completamente establecida. Su presentación suele ser una masa escrotal indolora y firme, por lo que pueden confundirse clínicamente con neoplasias y plantear un desafío diagnóstico antes de la cirugía. En aproximadamente el 76 % de los casos se originan en la túnica vaginal, mientras que el epidídimo representa una localización mucho menos habitual.
La recuperación posoperatoria fue favorable y las evaluaciones mediante ecografía a los tres, seis y doce meses no mostraron recurrencia. Además, la morfología y el flujo sanguíneo testicular permanecieron normales, sin dolor, sensación de pesadez ni signos clínicos de disfunción. Los autores destacan que reconocer esta entidad permite considerar una resección local conservadora cuando las características intraoperatorias sugieren benignidad, reservando el estudio por congelación para los casos en los que persistan dudas diagnósticas.
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