El dolor asociado con las inyecciones continúa siendo una de las principales preocupaciones durante la vacunación infantil. En este contexto, una nueva investigación sugiere que el uso de ShotBlocker, un dispositivo de plástico en forma de C, podría ayudar a reducir las molestias que experimentan los bebés durante este procedimiento.
El dispositivo cuenta con pequeñas protuberancias romas que ejercen presión sobre la piel alrededor del lugar de la inyección. Su aplicación inmediatamente antes de administrar la vacuna busca modular la percepción del dolor, sin necesidad de utilizar medicamentos.
Menores puntuaciones de dolor y frecuencia cardíaca
La investigación, dirigida por la Dra. Shaimaa Madkour, del Departamento de Pediatría de la Universidad de Fayoum, en Egipto, analizó cinco ensayos clínicos publicados entre 2017 y 2026, en los que participaron 378 bebés de 12 meses o menos. Los resultados mostraron que los lactantes vacunados con ayuda del dispositivo presentaron puntuaciones de dolor significativamente más bajas en comparación con aquellos que recibieron la vacunación mediante la práctica habitual.
Además, el análisis de dos ensayos, que incluyó a 160 bebés, identificó una reducción promedio de 5,9 latidos por minuto en la frecuencia cardíaca después de la vacunación entre quienes utilizaron ShotBlocker.
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores señalaron que la certeza de la evidencia es baja, debido a diferencias entre los estudios, incluidos los tipos de vacunas administradas, las edades de los participantes y los métodos utilizados para medir el dolor. “Los resultados indican que ShotBlocker puede ofrecer un beneficio analgésico durante la vacunación infantil rutinaria, pero la evidencia actual sigue siendo insuficiente para respaldar recomendaciones clínicas definitivas”, señalaron los autores.
El estudio, publicado el 24 de octubre de 2026 en la revista científica Journal of Pediatric Health Care, abre la puerta a nuevas investigaciones sobre estrategias no farmacológicas para mejorar la experiencia de vacunación infantil, sin reemplazar las medidas de alivio del dolor que ya cuentan con respaldo clínico.









