Otro tema ampliamente discutido fue el entrenamiento en ayunas. Según la licenciada, esta práctica puede ser beneficiosa si se realiza de manera estratégica y no como un hábito permanente. “El entrenamiento en ayunas ayuda a las adaptaciones del cuerpo, sobre todo si se hace por menos de una hora”, explicó.
La especialista comparó este proceso con un sistema que aprende a utilizar distintas fuentes de energía según la demanda. “Es como un auto que pasa de gasolina a gas de forma automática, porque ya viene entrenado”, ejemplificó. Sin embargo, advirtió que el organismo también necesita entrenar con una nutrición adecuada. “El cuerpo también necesita saber entrenar con alimentos, con desayuno y con una dieta equilibrada y balanceada”, subrayó.
Bebidas deportivas vs. energéticas
En cuanto a la hidratación durante el ejercicio, la experta estableció una diferencia clara entre bebidas deportivas y energéticas. “En entrenamientos de más de una hora y con alta exigencia, no deberíamos hidratarnos solo con agua, sino con bebidas deportivas que incluyan electrolitos como sodio, potasio, magnesio, zinc y carbohidratos”, indicó, destacando su papel en el rendimiento y la recuperación.
Sobre las bebidas energéticas, alertó sobre los riesgos del consumo excesivo. “Hay que tener mucho cuidado con la cafeína, porque puede contrarrestar el sodio que le damos al cuerpo y, si abusamos, podemos provocar deshidratación”, explicó. Además, señaló que los picos de energía pueden generar caídas bruscas en el rendimiento si no se utilizan de forma adecuada.
La licenciada también ofreció recomendaciones para quienes están iniciando o retomando la actividad física. “No hay que buscar correr cinco kilómetros de entrada, sino empezar con pequeñas adaptaciones: caminar, caminar y luego trotar”, aconsejó.
Finalmente, destacó la relación directa entre ejercicio y alimentación como parte de un mismo proceso de adaptación. “Siempre digo que el deporte y la nutrición son como el matrimonio perfecto, porque el cuerpo automáticamente te pide mejorar ciertos hábitos”, expresó, señalando que esto se traduce en mayor hidratación, mejores decisiones alimentarias y un descanso más adecuado.









