La posibilidad de que determinadas proteínas asociadas con enfermedades neurodegenerativas puedan transmitirse mediante transfusiones de sangre ha abierto un nuevo debate científico. Una revisión publicada en The Lancet plantea que el riesgo de transmisión de la patología relacionada con amiloide-beta aún no está definido, pero considera necesario ampliar la investigación para esclarecer esta posibilidad.
El análisis, encabezado por el Dr. John Collinge, de University College London, revisó la evidencia disponible sobre la transmisión de amiloide-beta, una proteína relacionada con la enfermedad de Alzheimer y la angiopatía amiloide cerebral (CAA). Los autores advierten que, aunque existen señales que justifican una investigación más profunda, todavía no hay evidencia concluyente de que las transfusiones transmitan estas enfermedades.
Uno de los principales elementos que motivó la revisión fue un estudio epidemiológico realizado en Suecia y Dinamarca. La investigación, que incluyó más de un millón de pacientes, encontró que los receptores de transfusiones de glóbulos rojos procedentes de donantes que posteriormente presentaron múltiples hemorragias intracerebrales tuvieron un mayor riesgo de sufrir este mismo tipo de evento.
Sin embargo, los investigadores reconocen importantes limitaciones. Los estudios epidemiológicos no permiten determinar con precisión si estos pacientes padecían angiopatía amiloide cerebral, por lo que la asociación observada no demuestra que el amiloide-beta haya sido transmitido a través de la sangre.
“Los riesgos de transmisión de la patología amiloide-beta relacionada con las transfusiones no están definidos actualmente”, señalaron los autores, quienes subrayaron que se necesitarán investigaciones rigurosas y métodos de detección adecuados para responder las principales preguntas.
La preocupación científica surge también de investigaciones previas que documentaron transmisión iatrogénica de patología amiloide-beta en circunstancias históricas muy específicas. Estudios anteriores identificaron depósitos de esta proteína en personas que, durante su infancia, recibieron hormona de crecimiento derivada de cadáveres o fueron sometidas a procedimientos médicos con injertos de duramadre cadavérica.
En 2024, un grupo de investigadores también describió cambios compatibles con enfermedad de Alzheimer en algunos pacientes que habían recibido hormona de crecimiento hipofisaria derivada de cadáveres y contaminada con “semillas” de amiloide-beta. Estos hallazgos demostraron que, bajo determinadas circunstancias, la transmisión de esta proteína puede ocurrir, aunque estos procedimientos médicos son muy diferentes de las transfusiones sanguíneas actuales.
Los autores del nuevo análisis consideran que esta evidencia, junto con el estudio escandinavo, plantea una interrogante científica que no debe ignorarse. “No contamos con información suficiente para cuantificar la magnitud del problema ni para determinar qué tecnologías serían necesarias para responder las preguntas clave”, escribieron.
No obstante, expertos independientes han pedido prudencia. La Dra. Susan Kohlhaas, de Alzheimer’s Research U.K., señaló que actualmente no existe suficiente evidencia para determinar si la transmisión a través de la sangre ocurre realmente, quiénes podrían estar en mayor riesgo o si serían necesarias medidas adicionales de seguridad.
Una posición similar expresó el Dr. Bart De Strooper, quien advirtió que el posible vínculo identificado hasta ahora es pequeño y necesita ser confirmado. El investigador subrayó que no existe evidencia convincente que justifique actualmente preocuparse por una transmisión de amiloide-beta mediante transfusiones.
Por ello, los especialistas coinciden en que el principal hallazgo de esta revisión no es la confirmación de un nuevo riesgo transfusional, sino la identificación de una brecha crítica de conocimiento. Determinar si las proteínas amiloide-beta pueden transmitirse por sangre, bajo qué condiciones y con qué consecuencias será fundamental antes de considerar cualquier cambio en las políticas de seguridad transfusional.
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