La diabetes en edades pediátricas continúa siendo un desafío clínico y social que exige educación, acompañamiento familiar y acceso a tecnologías modernas. El Dr. Carlos Leyva, director del servicio de endocrinología del Puerto Rico Children’s Hospital y paciente con diabetes tipo 1 desde la adolescencia, comparte su experiencia profesional y personal, y explica por qué el manejo efectivo de esta condición debe entenderse desde una mirada integral.
El Dr. Leyva subraya que el primer paso para comprender el manejo de la diabetes es diferenciar claramente los tipos de la condición:
- Diabetes tipo 2: es la más frecuente en adultos y está asociada principalmente al sobrepeso, la mala alimentación y la falta de actividad física. En esta forma de diabetes, el cuerpo sí produce insulina, pero existe resistencia a su acción. El tratamiento suele incluir cambios en el estilo de vida y medicamentos orales.
- Diabetes tipo 1: es la forma más común en la población pediátrica. No está relacionada con hábitos alimentarios, sino con un proceso autoinmune que destruye las células que producen insulina. El tratamiento es exclusivamente con insulina, y su manejo requiere monitoreo continuo, educación y apoyo familiar.
“En la diabetes tipo 1 el cuerpo deja de producir insulina poco a poco; cuando ya no hay insulina, el azúcar sube y el tratamiento es con insulina”, explica el especialista.
Una vocación marcada por la experiencia personal
A los 12 años, el Dr. Leyva fue diagnosticado con diabetes tipo 1. Esa vivencia transformó su vida y lo llevó a seguir la medicina. “Mi diagnóstico me encaminó hacia la endocrinología pediátrica. Gracias al impulso de mi endocrinóloga terminé donde estoy hoy”, recuerda.
Esa conexión personal con la condición se refleja en su práctica clínica y en el entendimiento empático que muestra hacia los pacientes y sus familias.
Los últimos 15 años han sido transformadores. El Dr. Leyva destaca que, por décadas, el tratamiento cambiaba muy poco; sin embargo, hoy los pacientes cuentan con herramientas más precisas.
- Bombas de insulina más avanzadas
- Sistemas de monitoreo continuo de glucosa (CGM) que registran niveles cada 5 minutos
- Alertas en tiempo real para prevenir episodios de hipoglucemia o hiperglucemia
“Con el sensor, el paciente sabe si el azúcar está bajando o subiendo. Esa información evita complicaciones y ayuda a tomar decisiones inmediatas”, explica. El especialista también adelantó que pronto llegará una nueva bomba capaz de administrar insulina y glucagón, reproduciendo de forma más fiel la función natural del páncreas.
La educación es el cimiento del éxito
Para el Dr. Leyva, ningún avance tecnológico sustituye un componente esencial, la educación del paciente y su familia.
En el Puerto Rico Children’s, los pacientes recién diagnosticados reciben horas de orientación sobre:
- Cómo preparar y administrar insulina
- Qué hacer en caso de hipoglucemias
- Cómo manejar la condición cuando viajan
- Alimentación y conteo de carbohidratos
Además, organizaciones como la Fundación Pediátrica de Diabetes ofrecen campamentos y programas educativos gratuitos que permiten aprender mientras los niños se divierten.
“La educación es primordial. Sin esa base, nada funciona”, afirma.
En conjunto, la educación continua, el acompañamiento familiar y el acceso a recursos especializados permiten que las familias se sientan más seguras y preparadas para enfrentar el día a día. Para el Dr. Leyva, ese conocimiento compartido es lo que realmente marca la diferencia y convierte a cada paciente en un protagonista activo de su propio cuidado.









