Diagnóstico temprano de demencias enfrenta barreras de acceso en Puerto Rico

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Wilberto Pagán Feliciano, presidente de la Asociación de Alzheimer de Puerto Rico. Foto tomada por PHL.

“Traté de sacar una cita con un neurólogo y me está tomando hasta un año para poder tener ese diagnóstico”. Este es el testimonio que, según Wilberto Pagán Feliciano, presidente de la Asociación de Alzheimer de Puerto Rico, comparten algunas personas que acuden a la organización en busca de orientación y apoyo.

La experiencia expone uno de los desafíos en la atención de las demencias en la isla: reconocer los cambios cognitivos y acceder a una evaluación especializada sin demoras prolongadas. Para el presidente de la Asociación, “llegó el momento de cambiar la conversación y sacar las demencias del último cuarto de la casa y de la oficina del médico para tener una conversación de país”, afirmó.

Un diagnóstico que permite planificar

Identificar una demencia oportunamente puede ayudar a los pacientes y sus familias a comprender los cambios asociados con la enfermedad y organizar los cuidados necesarios. “Definitivamente un diagnóstico temprano tiene muchos efectos positivos: poder manejar los cambios que se representan en la enfermedad, poder hacer un plan de cuidado y un plan de prevención para bienestar, tanto para el paciente como para los cuidadores”, explicó Pagán.

En este proceso, los médicos de atención primaria pueden contribuir a reconocer señales que ameriten evaluación y orientar a las familias sobre los próximos pasos. El entrevistado también destacó la importancia que estos profesionales conozcan los avances en las pruebas diagnósticas y las opciones terapéuticas.

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Cada demencia requiere una evaluación diferente

Los problemas de memoria o los cambios en el comportamiento no significan automáticamente que una persona tenga Alzheimer. La evaluación clínica debe permitir identificar el tipo de demencia, ya que cada condición puede presentar manifestaciones y necesidades de atención diferentes.

“Demencia tiene nombre y apellido. No podemos llegar a la oficina de un médico y probablemente decir que porque tengo una falla en mi memoria corta o en un comportamiento, automáticamente es Alzheimer”, señaló el presidente. También mencionó otras condiciones, como la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy, la enfermedad de Huntington y la demencia frontotemporal.

Por ello, ante cambios cognitivos persistentes, es importante buscar una evaluación médica que permita determinar sus posibles causas y orientar el manejo. El acceso oportuno a los profesionales adecuados resulta especialmente relevante para las familias que llevan tiempo intentando obtener respuestas.

Prevención a lo largo de la vida

Aunque no todos los factores asociados con el desarrollo de demencia pueden modificarse, mantener hábitos saludables y atender aspectos como la alimentación, el sueño, la actividad social y la estimulación cognitiva. “Cuando la patología está presente, hay un acumulado de unos 15, 20 o 25 años”, expresó el presidente, al insistir en que la prevención y el cuidado de la salud deben abordarse a lo largo de la vida.

La Asociación de Alzheimer de Puerto Rico cuenta con cerca de 34 grupos de apoyo en la isla y continúa ampliando sus recursos educativos. Las personas interesadas pueden visitar alzheimerpr.com o llamar al 787-268-6818 para conocer los servicios disponibles.

El llamado del presidente de la Asociación es a abordar las demencias como un desafío colectivo que requiere mayor acceso a evaluaciones, educación comunitaria y respaldo institucional. “Tenemos que hablar como país, tenemos que tomar acción, tenemos que unir voluntades”, concluyó.

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