El reciente brote de hantavirus asociado al virus Andes ha vuelto a despertar preocupación entre expertos en salud pública, particularmente por la posibilidad de que este virus pueda transmitirse entre personas a través de partículas en el aire. Investigadores y epidemiólogos analizan ahora evidencia previa registrada en Argentina para comprender mejor el comportamiento de este patógeno.
De acuerdo con un análisis publicado originalmente en el New England Journal of Medicine (NEJM) en 2020, tres personas sintomáticas asistieron a eventos sociales concurridos durante la fase inicial de la enfermedad y desencadenaron múltiples contagios. Este hallazgo ha generado preocupación porque sugiere que los pacientes podrían ser más contagiosos en las primeras etapas de la infección.
Científicos plantean posible transmisión por aerosoles
Los autores del estudio señalaron que la transmisión probablemente ocurrió no solo por gotas respiratorias, sino también mediante partículas aerosolizadas, una vía similar a la discutida durante la pandemia de COVID-19.
El especialista Joseph Allen, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, criticó que las autoridades sanitarias podrían estar subestimando nuevamente el riesgo de transmisión aérea. “Si las personas creen erróneamente que la transmisión depende únicamente del contacto cercano prolongado, podrían asumir riesgos de los que luego se arrepientan”, advirtió Allen.
Allen recordó además que durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19 se minimizó el papel de los aerosoles en la propagación del SARS-CoV-2, algo que posteriormente múltiples estudios confirmaron.
Casos en Argentina reforzaron las sospechas
Uno de los datos más llamativos del estudio argentino fue que una persona resultó infectada tras simplemente cruzarse con un paciente enfermo camino al baño, sin haber tenido contacto físico directo.
Además, investigadores documentaron que la esposa del paciente índice asistió con fiebre al velorio de su esposo y posteriormente diez asistentes desarrollaron la enfermedad tras haber tenido contacto cercano con ella.
En total, el brote afectó a 34 personas y dejó 11 fallecidos. El período de incubación osciló entre 9 y 40 días, con un promedio de 23 días.
Donald Milton, especialista de la Universidad de Maryland, sostuvo que las autoridades deberían asumir inicialmente que existe transmisión aérea hasta que la evidencia demuestre lo contrario. “Necesitamos partir desde una posición de precaución y asumir que la transmisión aérea podría estar ocurriendo”, afirmó Milton.
Pese a estas preocupaciones, expertos aclararon que el virus Andes es el único hantavirus conocido capaz de transmitirse entre humanos. La variante predominante en Estados Unidos, conocida como Sin Nombre virus, se transmite principalmente a través de excrementos de roedores aerosolizados.
Vigilancia activa tras brote en crucero
Actualmente, autoridades sanitarias monitorean a pasajeros relacionados con el brote ocurrido en el crucero MV Hondius. Algunos viajeros permanecen bajo cuarentena preventiva y seguimiento epidemiológico hasta finales de mayo.
Aunque especialistas consideran que el riesgo de propagación masiva sigue siendo bajo, advierten que podrían surgir nuevos contagios si personas monitoreadas desarrollan síntomas tempranos y mantienen contacto cercano con otros individuos.
El hantavirus es una enfermedad viral poco frecuente pero potencialmente mortal, asociada principalmente al contacto con roedores infectados. Sus síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor muscular y malestar general, aunque en casos severos puede evolucionar hacia complicaciones respiratorias graves.
La situación actual ha reabierto el debate sobre la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar la comunicación pública y mantener medidas preventivas frente a enfermedades emergentes.









