Un reciente brote de hantavirus relacionado con un crucero internacional ha generado preocupación entre expertos en salud pública, especialmente por la posibilidad de exposición durante un vuelo entre Santa Elena y Johannesburgo en el que viajaba una pasajera enferma. Sin embargo, especialistas insisten en que este escenario está lejos de convertirse en una pandemia similar al COVID-19.
La Dra. Jeanne Marrazzo, directora ejecutiva de la Infectious Diseases Society of America, explicó que aunque el riesgo debe tomarse en serio, no se espera una propagación global descontrolada. “No será una situación que desencadene un brote en todo el mundo”, señaló la especialista durante una conferencia de prensa.
Uno de los focos principales de preocupación es que decenas de pasajeros potencialmente expuestos desembarcaron en Santa Elena el pasado 24 de abril y regresaron posteriormente a distintos países, incluidos Estados Unidos.
Además, un ciudadano suizo que estuvo expuesto ya fue hospitalizado con síntomas confirmados por la variante Andes del hantavirus, la cepa involucrada en este brote. Aunque una auxiliar de vuelo que presentó síntomas sospechosos dio negativo para hantavirus, los especialistas reconocen que todavía existen muchas incógnitas sobre la capacidad de transmisión del virus.
¿Qué se sabe sobre la transmisión?
El Dr. James Lawler, del Centro Global para la Seguridad en Salud de la Universidad de Nebraska, advirtió que algunos estudios han encontrado presencia detectable del virus en sangre incluso antes del inicio de síntomas.
Esto abre interrogantes sobre si algunas personas podrían transmitir el virus en etapas tempranas de la enfermedad.
“Creo que el riesgo es bajo, pero no es cero”, afirmó el experto, recordando además que el hantavirus puede tener una tasa de mortalidad cercana al 30 %.
Un virus grave, pero menos transmisible que el COVID-19
Pese a las alertas, los expertos recalcan que el hantavirus no posee la misma facilidad de transmisión que virus respiratorios como el SARS-CoV-2 o la influenza.
La Dra. Maria Van Kerkhove, de la World Health Organization, aseguró que el riesgo para la población general sigue siendo bajo. “Este no es el próximo COVID, pero sí es una enfermedad infecciosa seria”, enfatizó. Otro aspecto que tranquiliza parcialmente a la comunidad científica es que durante brotes previos no se observaron mutaciones importantes del virus, algo muy distinto a lo ocurrido con el coronavirus.
Actualmente, no existe un tratamiento antiviral especializado contra el hantavirus. El manejo médico continúa basándose en cuidados de soporte, vigilancia intensiva y tratamiento de las complicaciones respiratorias.
Los expertos continúan monitoreando los posibles casos derivados del crucero y de los viajeros expuestos, mientras las autoridades sanitarias internacionales mantienen activa la vigilancia epidemiológica.









