«El ahogamiento en pacientes pediátricos es silencioso y rápido», advirtió la Dra. Jahzel M. González Pagán, emergencióloga pediátrica, al explicar que la mayoría de estos eventos ocurren sin gritos ni llamados de auxilio. Identificar las primeras señales puede ser determinante para iniciar un rescate oportuno y evitar consecuencias fatales.
El silencio también es una señal de alarma

Contrario a la creencia popular, un niño que se está ahogando rara vez pide ayuda. La especialista explicó que los menores suelen dejar de hacer ruido de forma repentina, permanecen en posición vertical dentro del agua, mantienen la boca al nivel o por debajo de la superficie y realizan movimientos repetitivos con los brazos, similares a intentar subir una escalera.
«Si vemos un paciente que no está haciendo ruido en la piscina, que está boca abajo de manera vertical o que tiene el agua por encima de la boca, ya podemos reconocer que se está ahogando», señaló la especialista.
Reconocer estos signos durante los primeros segundos permite activar rápidamente el sistema de emergencias e iniciar un rescate seguro.
El primer error es no reconocer que se está ahogando
La especialista enfatizó que el principal error no suele ser la maniobra de rescate, sino no identificar que el niño está en peligro. Esperar que grite o agite los brazos como ocurre en las películas puede retrasar la respuesta.
Por ello, recomendó que siempre exista un adulto cuya única responsabilidad sea vigilar a los menores mientras permanecen en el agua, sin distracciones como el teléfono celular o el consumo de bebidas alcohólicas.
«La mayoría de los ahogamientos en pacientes pediátricos son silenciosos y bien rápidos», recalcó la emergencióloga.

La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva
La supervisión constante continúa siendo la medida preventiva más importante. La especialista indicó que los niños deben permanecer siempre al alcance de un adulto responsable y que este debe mantener la atención exclusivamente en ellos mientras estén dentro o cerca del agua.
Asimismo, recordó que reconocer de forma temprana un posible ahogamiento permite solicitar ayuda de inmediato y acelerar la atención médica cuando sea necesaria.
El mensaje es claro: el ahogamiento pediátrico rara vez hace ruido. Estar atentos a los cambios en el comportamiento del niño y mantener una vigilancia activa siguen siendo las estrategias más eficaces para prevenir una de las principales causas de lesiones graves y muerte accidental durante la infancia.









