Endoftalmitis neonatal progresa a ruptura espontánea del globo ocular

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Una infección intraocular en una recién nacida prematura evolucionó rápidamente hasta provocar la ruptura espontánea del ojo, en un contexto de infección sistémica y viremia por citomegalovirus.

Una neonata de 22 semanas de gestación, con un peso al nacer de apenas 490 gramos, desarrolló múltiples complicaciones durante su estancia en la unidad de cuidados intensivos neonatales (NICU), entre ellas infecciones, hemorragias intraventriculares, trombocitopenia y falla respiratoria. A las siete semanas de vida presentó secreción ocular bilateral, inicialmente interpretada como conjuntivitis y tratada con antibióticos tópicos.

La evolución reveló una complicación mucho más grave. Durante la limpieza del ojo derecho, se produjo la expulsión espontánea de una estructura transparente, seguida de material gelatinoso y tejido oscuro, hallazgos que hicieron sospechar la salida del cristalino, humor vítreo y tejido coroideo. La exploración mostró enoftalmos y un ojo más blando, mientras que la ecografía ocular evidenció alteración de la estructura del globo y material intravítreo en ambos ojos.

Los hallazgos fueron compatibles con ruptura del globo ocular secundaria a endoftalmitis endógena, una complicación extremadamente rara de las infecciones intraoculares. Debido a la intensa quemosis bilateral no fue posible administrar antibióticos intravítreos y se inició tratamiento antimicrobiano sistémico de amplio espectro, además de terapia tópica. La paciente fue considerada para traslado a un centro con capacidad vitreorretiniana y oculoplástica, pero su deterioro sistémico impidió realizarlo.

Durante este periodo también desarrolló trombocitopenia, hepatitis, hipoxemia grave, oliguria y necrosis distal de una extremidad. Aunque los cultivos sanguíneos y del material ocular fueron negativos, una prueba de orina resultó positiva para citomegalovirus (CMV). Los autores plantean que una infección adquirida por CMV pudo haber provocado inicialmente coriorretinitis y posteriormente progresar hacia compromiso vítreo y endoftalmitis, aunque la ausencia de análisis viral del material intraocular impidió confirmar definitivamente la etiología.

El caso destaca que la quemosis, la hiperemia o la secreción ocular en neonatos prematuros con infección sistémica no deben asumirse como una conjuntivitis simple. La endoftalmitis puede evolucionar silenciosamente en pacientes que no pueden comunicar dolor o alteraciones visuales, y la ruptura espontánea del globo puede representar una manifestación tardía de una infección intraocular avanzada. La paciente continuó deteriorándose y, tras discutir el pronóstico con la familia, se retiró el soporte ventilatorio; posteriormente falleció.

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