El cáncer de cabeza y cuello continúa diagnosticándose en etapas avanzadas, pese a que la cavidad oral permite una evaluación directa y accesible. Así lo advierte la Dra. Elba Díaz, directora de la clínica de oncología dental del Centro Comprensivo de Cáncer, quien señala que el problema responde a múltiples fallas simultáneas. “Tenemos pacientes que solo acuden al dentista cuando sienten dolor, pero estos cánceres, en sus etapas iniciales, no duelen”, explica.
De acuerdo con la especialista, el retraso en el diagnóstico no se puede atribuir a una sola causa. Entre los factores más relevantes destacan la baja educación en salud oral, que limita la consulta preventiva; el acceso restringido a citas dentales, con esperas prolongadas; y la falta de evaluación oral en consultas médicas generales. “Muchos médicos no revisan la boca durante el examen físico, y ahí se pierden oportunidades clave de detección temprana”, advierte.
Cambio en el perfil: pacientes más jóvenes y asociados al VPH
Uno de los hallazgos más preocupantes es el cambio en la edad de los pacientes. Históricamente, estos cánceres eran más comunes en adultos mayores, sin embargo, hoy se observa un aumento en personas jóvenes, incluso en etapas tempranas de la adultez. Este cambio está fuertemente relacionado con el Virus del Papiloma Humano (VPH), que se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo.
La especialista enfatiza que muchos signos tempranos pasan desapercibidos porque no generan dolor:
Entre los principales signos de alarma menciona, cambios de color en la mucosa oral, lesiones blancas que no desaparecen al raspar, heridas que no cicatrizan en más de dos semanas, movilidad dental en un área específica, entumecimiento en lengua, boca o rostro, dolor de oído persistente, ronquera o molestias constantes en la garganta, sensación de “algo atorado” al tragar y dificultad con prótesis dentales previamente funcionales.
“El problema es que no duelen, y el paciente no les da importancia”, señala. “El impacto del diagnóstico tardío es determinante”.
Según explica la Dra. Díaz, la detección temprana ofrece una sobrevida de entre 83 % y 85 % a cinco años, mientras que en etapas avanzadas la sobrevida cae a alrededor de 22 % – 23 %. “Si se detecta a tiempo, es completamente curable. Si no, puede ser altamente agresivo y mortal”, enfatiza.
La especialista insiste en la importancia de no ignorar cambios en la cavidad oral, incluso si no generan molestias. “Cuando tienes algo en la boca que no es normal y no duele, es cuando más peligroso puede ser”.
Por ello, recomienda acudir al dentista o al médico ante cualquier signo sospechoso, sin esperar a que aparezca dolor.
El cáncer de cabeza y cuello es uno de los pocos que puede detectarse directamente en etapas tempranas. Sin embargo, la falta de prevención y la baja sospecha clínica siguen jugando en contra. En este caso, la diferencia entre llegar a tiempo o no puede definir la vida del paciente.









