Las claves de alimentación en pacientes en tratamiento con GLP-1

original web 2026 03 04t143034.824

El uso de agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) ha aumentado en los últimos años para el manejo de la diabetes tipo 2 y la obesidad. Estos medicamentos actúan promoviendo la sensación de saciedad, retrasando el vaciamiento gástrico y mejorando el control de la glucosa en sangre.

Sin embargo, para maximizar sus beneficios clínicos y minimizar los efectos secundarios, es fundamental acompañar el tratamiento con una estrategia nutricional adecuada y personalizada.

Uno de los principales retos en estos pacientes es la disminución del apetito, que puede provocar una ingesta insuficiente de nutrientes esenciales si la alimentación no se planifica correctamente. Por ello, se recomienda priorizar alimentos de alta densidad nutricional, asegurando un aporte adecuado de proteínas, vitaminas y minerales.

La proteína cobra especial importancia para preservar la masa muscular durante la pérdida de peso. Se sugiere incluir fuentes magras como pescado, huevos, aves, yogur griego, requesón, legumbres y tofu en cada comida. La meta diaria recomendada es de 90 gramos de proteína al día, según evaluación individual.

El retraso del vaciamiento gástrico asociado a los agonistas de GLP-1 puede provocar síntomas gastrointestinales como náuseas, saciedad precoz y distensión abdominal. Para reducir estos efectos, es aconsejable dividir la alimentación en porciones pequeñas a lo largo del día, comer lentamente y evitar comidas altas en grasa o muy condimentadas. Además, mantener una hidratación adecuada, preferiblemente entre comidas, ayuda a mejorar la tolerancia.

Los carbohidratos complejos y ricos en fibra deben ser la principal fuente de energía, ya que favorecen el control glucémico y la salud intestinal. Se recomienda priorizar vegetales, frutas enteras y cereales integrales, y limitar los azúcares añadidos y los productos ultraprocesados. No obstante, el aumento de fibra debe realizarse de forma gradual para evitar molestias gastrointestinales. La ingesta recomendada es de 25 a 35 gramos de fibra al día.

Las grasas saludables, como el aceite de oliva, el aguacate, las nueces y las semillas, pueden incluirse en cantidades moderadas, considerando que las dietas muy altas en grasa pueden empeorar las náuseas en algunos pacientes. Además, es importante vigilar la posible disminución de la ingesta de micronutrientes, especialmente hierro, vitamina B12 y calcio, evaluando la necesidad de suplementación individualizada.

En conclusión, la alimentación en pacientes tratados con agonistas de GLP-1 debe centrarse en la calidad de los nutrientes, el equilibrio entre los grupos de alimentos y la tolerancia digestiva. La intervención del nutricionista es clave para diseñar un plan alimentario adaptado, seguro y sostenible, que maximice los efectos del tratamiento y promueva una mejoría integral en la salud del paciente.

Últimos artículos

Accede a la revista sobre Mieloma Múltiple

ingresa tus datos para
recibir la revista por email