Autora: Yesenia Delgado Castillo, Psicóloga Social Comunitaria
Muchas veces igualamos estar en salud a no sentirnos enfermos. Sin embargo, nuestro bienestar va mucho más allá de la ausencia de enfermedad. También está influenciado por las condiciones en las que nacemos, crecemos, vivimos, trabajamos, envejecemos y morimos. A esto se le conoce como determinantes sociales.
Algunos ejemplos de determinantes sociales incluyen el ingreso económico, la vivienda, la educación, el acceso a servicios de salud, las condiciones de trabajo y la seguridad en la comunidad, entre muchos otros. Sabemos que estos determinantes no afectan a todas las personas de la misma manera y que no todas las personas expuestas a las mismas condiciones desarrollan las mismas dificultades. De hecho, hay factores que pueden mediar esa relación como las redes de apoyo, la espiritualidad, los recursos personales, el sentido de comunidad y la participación social.
Desde una perspectiva comunitaria, la salud no es un asunto exclusivamente privado. Al contrario, se reconoce que las experiencias individuales están profundamente conectadas con las condiciones sociales. La pobreza, la exclusión, el discrimen, la opresión y desigualdad no son fenómenos naturales ni ocurren en el vacío. Asimismo, tienen un impacto directo en nuestra salud y dificultan mantenernos en bienestar.
Por esa razón, las soluciones no pueden limitarse simplemente a decir que debemos ser “más” resilientes o pensar “más” positivamente. También es necesario atender las condiciones que hacen cada vez más complejo que las personas puedan vivir en dignidad y con la calidad de vida que merecen. Y esto es sumamente importante porque implica que los determinantes sociales pueden modificarse. Según Avila-Agüero (2009) “la actuación en el ámbito de los principales factores determinantes de la salud tiene un gran potencial para reducir los efectos negativos de las enfermedades y promover la salud de la población”.
Comprender el rol de estos determinantes o factores permite ampliar la definición que, “normalmente”, tenemos sobre la salud. Avila-Agüero (2009) lo ejemplifica muy bien cuando indica “no es posible que atendamos pacientes en los hospitales y les recuperemos la salud para devolverlos a las mismas condiciones insalubres, de precariedad, de mala alimentación, de pobreza que los enfermó previamente”.
Por tanto, promover la salud requiere actuar simultáneamente en varios niveles. Implica procesos individuales, y también implica transformar las condiciones sociales. Se trata de promover la salud en la consulta psicológica y también en las escuelas, en el trabajo, en las comunidades, en las políticas públicas …en todos los espacios. Solo así podremos pasar de una mirada exclusivamente centrada en la persona a considerar esos determinantes y condiciones sociales que son necesarios transformar para tener la vida que merecemos.
Referencias:
Ávila-Agüero, M. L. (2009). Hacia una nueva Salud Pública: Determinantes de la Salud. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=43411939002









