El estudio, publicado en Advanced Healthcare Materials, explora una vía no hormonal para abordar la endometriosis, una enfermedad crónica que afecta aproximadamente al 10 % de las mujeres en edad reproductiva y puede causar dolor pélvico persistente, menstruaciones dolorosas e infertilidad. Las opciones actuales incluyen tratamientos hormonales y cirugía, pero la recurrencia de las lesiones y la persistencia del dolor mantienen la necesidad de nuevas alternativas terapéuticas.
El equipo investigador se centró en los macrófagos FRβ positivos, una población identificada en lesiones endometriósicas y en la cavidad pélvica de pacientes. Estas células participan en procesos inmunitarios que pueden favorecer la inflamación y el desarrollo de las lesiones. Para aprovechar este mecanismo, los científicos diseñaron un dendrímero funcionalizado con ácido fólico, un ligando capaz de reconocer el receptor FRβ, y lo utilizaron para transportar niclosamida, un fármaco aprobado como antiparasitario que presenta limitaciones por su escasa solubilidad en agua.
La formulación, denominada FA-2DG-D-Niclo, permitió aumentar aproximadamente 3.600 veces la solubilidad acuosa efectiva de la niclosamida, en comparación con el fármaco libre. Además, incorporó un mecanismo de liberación sensible al entorno intracelular, diseñado para favorecer la liberación del medicamento dentro de las células objetivo y limitar su liberación prematura. En las pruebas de laboratorio, la formulación mantuvo una pureza superior al 96 % durante 30 días bajo las condiciones de almacenamiento evaluadas.
En los experimentos de distribución realizados en ratones, el nanotransportador mostró una acumulación sostenida en las lesiones y una captación preferente por los macrófagos FRβ positivos. Dos semanas después de la administración, los investigadores no observaron retención del dendrímero en el hígado, los riñones o el bazo. No obstante, estos resultados de distribución no sustituyen una evaluación integral de seguridad ni permiten establecer cómo se comportaría la formulación en seres humanos.
Los resultados terapéuticos también fueron prometedores: una sola dosis redujo significativamente el número y el volumen de las lesiones a los 14 días de seguimiento. En ese mismo modelo experimental, entre el 37,5 % y el 62,5 % de los ratones tratados no presentaban lesiones detectables al finalizar el seguimiento, mientras que todos los animales del grupo de control desarrollaron lesiones. La sensibilidad abdominal mejoró a los siete días con la dosis más alta, y ambas dosis evaluadas redujeron la hipersensibilidad en las patas traseras. Estos indicadores de comportamiento se utilizaron para evaluar la respuesta al dolor en los animales.
Los autores plantean que la administración dirigida a macrófagos FRβ positivos podría convertirse en una estrategia para desarrollar tratamientos no hormonales contra la endometriosis. Sin embargo, la investigación sigue en una fase preclínica: será necesario evaluar la seguridad, la eficacia y la viabilidad de esta formulación en seres humanos antes de determinar si puede ofrecer beneficios clínicos a las pacientes.
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