La exposición constante a cuerpos idealizados, dietas restrictivas y mensajes sobre pérdida de peso puede aumentar la insatisfacción corporal y reforzar el estigma asociado a la obesidad. Especialistas destacan la importancia de abordar el consumo de contenido digital durante la consulta médica.
Las redes sociales se han convertido en un espacio que influye directamente en la percepción del cuerpo, la autoestima y los hábitos alimentarios. Sin embargo, en personas con obesidad, la exposición constante a determinados contenidos puede intensificar la comparación social, generar sentimientos de culpa y reforzar prejuicios relacionados con el peso corporal.
Esta problemática fue abordada durante la VII Jornada de Psicología en el Tratamiento de la Obesidad, organizada por la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) en Madrid, donde especialistas en psicología, nutrición, psiquiatría y comunicación analizaron los riesgos y oportunidades del entorno digital para la salud.
El profesor Santos Solano, coordinador del Grupo de Trabajo de Psicología y Obesidad de la SEEDO, explicó que el impacto psicológico no depende exclusivamente del tiempo que una persona permanece conectada, sino también del tipo de información que consume. «El problema no es simplemente cuánto tiempo pasamos en redes, sino qué contenido consumimos y cómo nos afecta», señaló el especialista a Medscape en español.
La presión estética puede aumentar la insatisfacción corporal
La exposición repetida a cuerpos idealizados, dietas y mensajes que asocian la delgadez con el éxito puede contribuir a una percepción negativa de la imagen corporal, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
Según el especialista, las mujeres han estado tradicionalmente más expuestas a determinados ideales estéticos, aunque los hombres también experimentan presiones relacionadas con la musculatura y la composición corporal.
En personas que previamente han enfrentado discriminación por su peso, estas plataformas pueden intensificar experiencias de estigmatización, ansiedad y comparación corporal. «No debemos preguntarnos solo cuánto tiempo pasa [esa persona] en las redes, sino qué está viendo y qué efecto tiene ese contenido sobre su relación con el cuerpo y la salud», enfatizó el profesor Santos Solano.
Uno de los principales desafíos identificados por los expertos es la simplificación de la obesidad como una condición relacionada únicamente con la alimentación y la actividad física, dejando de lado su complejidad clínica y psicológica. «La conversación sobre obesidad en las redes se ha convertido muchas veces en una conversación sobre estética, cuando debería ser un tema de salud», advirtió el especialista.
Asimismo, explicó que los mensajes que presentan la pérdida de peso como una solución sencilla pueden dificultar la comprensión de esta enfermedad y reforzar prejuicios hacia quienes viven con ella. A esto se suma la circulación de recomendaciones sin suficiente respaldo científico. «Hoy cualquier persona se puede erigir en prescriptor de salud. El problema es que tener audiencia no equivale a tener evidencia», subrayó.
¿Por qué los médicos deberían preguntar sobre el uso de redes sociales?
Ante este escenario, los especialistas proponen incorporar el consumo de contenido digital en la anamnesis de los pacientes con obesidad, como parte de una evaluación más integral de su bienestar psicológico.
Una pregunta como «¿Qué contenido sobre alimentación, peso o ejercicio estás viendo en redes y cómo te está haciendo sentir?» podría ayudar a identificar situaciones de ansiedad, culpa, comparación corporal o conductas poco saludables.
El profesor Santos Solano también recomienda priorizar fuentes profesionales e instituciones sanitarias, desconfiar de las promesas de pérdida de peso rápida y evitar contenidos que generen malestar emocional.
Desde esta perspectiva, las redes sociales también pueden convertirse en herramientas para combatir la desinformación, reducir el estigma y promover hábitos saludables, siempre que la información compartida tenga respaldo científico.
Inteligencia artificial y obesidad: oportunidades y riesgos psicológicos
La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito de la obesidad plantea nuevas posibilidades para la educación sanitaria, la nutrición personalizada, la información sobre tratamientos y el apoyo motivacional.
No obstante, el especialista advirtió que la investigación sobre sus efectos psicológicos todavía es limitada y que persisten problemas relacionados con la precisión de las respuestas, los sesgos y las recomendaciones inconsistentes. «Me preocupa especialmente que una inteligencia artificial pueda convertirse en un ‘asesor de salud’ disponible 24 horas, capaz de reforzar determinados sesgos o recomendaciones sin conocer realmente el contexto de la persona», expresó.
Aunque estas tecnologías podrían facilitar el acceso a información personalizada, el experto enfatizó que no deben confundirse con una evaluación clínica individualizada. «La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta extraordinaria de apoyo, pero no podemos confundir personalización con atención clínica, conocer muchos datos de una persona no significa comprenderla», concluyó el especialista.
De esta manera, los expertos destacan la necesidad de promover una comunicación digital que priorice la evidencia científica, la salud mental y la reducción del estigma, en lugar de centrar la conversación sobre obesidad exclusivamente en el peso corporal.









