La temporada de huracanes en el Atlántico comienza oficialmente hoy 1 de junio y se extenderá hasta el 30 de noviembre. Aunque los pronósticos apuntan a una actividad ciclónica por debajo o cercana al promedio, especialistas insisten en que un solo sistema puede ser suficiente para provocar daños significativos.
“Solo basta uno”, advirtió el meteorólogo Ernesto Morales, coordinador de avisos del Servicio Nacional de Meteorología, al recordar que la cantidad de tormentas previstas no determina el nivel de riesgo para una región específica.
Según explicó, la actual presencia de El Niño fuerte favorece vientos cortantes en la atmósfera que dificultan la formación y fortalecimiento de ciclones tropicales. Sin embargo, estas condiciones no eliminan la posibilidad de que se desarrollen sistemas peligrosos.
La temporada de 2024 fue una de las más activas registradas pese a la presencia de El Niño, impulsada por temperaturas oceánicas excepcionalmente altas.
Los expertos enfatizan que el público no debe enfocarse únicamente en la categoría de los huracanes. Factores como lluvias intensas, inundaciones, marejadas ciclónicas, tornados y deslizamientos de tierra pueden generar emergencias graves incluso con tormentas tropicales o sistemas que no impactan directamente una región.
Como ejemplo, Morales recordó el paso de Fiona, un evento que sorprendió a muchas personas que habían minimizado el riesgo al no tratarse inicialmente de un huracán de gran intensidad.
Las inundaciones continúan siendo una de las principales causas de daños y muertes asociadas a los ciclones tropicales.
Ante el inicio de la temporada, las autoridades recomiendan revisar planes familiares de emergencia, identificar vulnerabilidades específicas del hogar o la comunidad y preparar suministros esenciales antes de que se emitan vigilancias y avisos oficiales.
Los meteorólogos subrayan que la preparación no debe depender de los pronósticos estacionales, ya que estos reflejan la actividad general de la cuenca, pero no permiten anticipar qué zonas podrían verse directamente afectadas.
La recomendación principal es mantener la preparación activa durante toda la temporada, independientemente del número de tormentas pronosticadas.









