Mientras las autoridades sanitarias investigan uno de los mayores brotes de ciclosporosis registrados en los últimos años en Estados Unidos, expertos insisten en que las personas pueden seguir consumiendo frutas y verduras frescas siempre que adopten medidas adecuadas de higiene y manipulación de alimentos.
La enfermedad, causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, suele provocar diarrea acuosa prolongada, aunque en la mayoría de los casos responde favorablemente al tratamiento con antibióticos y rara vez ocasiona complicaciones graves.
Las investigaciones continúan para determinar cuál fue el alimento responsable del brote. Sin embargo, identificar la fuente puede resultar complejo, ya que en ocasiones el ingrediente contaminado corresponde a un producto utilizado en múltiples preparaciones, como albahaca, cilantro o mezclas de ensaladas. Hasta el momento, más de 1.500 personas han sido diagnosticadas con esta infección en Michigan y se mantienen investigaciones relacionadas en otros 30 estados de Estados Unidos. No se han reportado fallecimientos asociados.
En Puerto Rico, el Departamento de Salud confirmó recientemente el primer caso de ciclosporosis en una persona con historial de viaje internacional, aclarando que este no guarda relación con el brote reportado en territorio estadounidense.
La ciclosporosis es una enfermedad intestinal provocada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis, el cual infecta el intestino delgado. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la infección ocurre al consumir agua, frutas o verduras contaminadas con el parásito, generalmente tras haber estado en contacto con heces humanas.
El microorganismo prospera en climas cálidos, razón por la cual los brotes suelen aumentar entre finales de la primavera y el verano.
Síntomas que pueden prolongarse durante semanas
Los síntomas suelen aparecer entre dos días y dos semanas después del contagio.
Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran:
- Diarrea acuosa y frecuente.
- Dolor abdominal.
- Pérdida de peso y del apetito.
- Fatiga.
- Náuseas y vómitos.
- Fiebre leve.
- Deshidratación.
En personas con sistemas inmunológicos comprometidos, la enfermedad puede ser más severa o prolongarse durante varias semanas. El diagnóstico se realiza mediante el análisis de muestras fecales, aunque detectar el parásito puede resultar complicado, por lo que en ocasiones se requieren varias muestras para confirmar la infección. Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento de elección suele incluir trimetoprim con sulfametoxazol, además de reposo e hidratación para prevenir la deshidratación y reponer electrolitos.
Aunque algunas personas pueden recuperarse sin tratamiento, la enfermedad puede prolongarse durante un mes o más y presentar recaídas si no se trata adecuadamente.
La higiene sigue siendo la mejor herramienta de prevención
La doctora Erika Noel, profesora asistente de la Facultad de Medicina de Hawái y pediatra en la isla de Kauai, destacó la importancia de reforzar las prácticas básicas de higiene. «Aunque todavía se desconoce el origen del brote, este sirve como recordatorio de la importancia de mantener medidas básicas de higiene, entre ellas lavarse las manos con agua y jabón después de usar el baño y antes de manipular alimentos», explicó la especialista.
Asimismo, recordó que los desinfectantes de manos a base de alcohol no eliminan el parásito, mientras que el agua y el jabón sí son altamente eficaces para removerlo de las manos.



Recomendaciones para lavar frutas y verduras
Los CDC aconsejan adoptar varias medidas para reducir el riesgo de contaminación:
- Separar las hojas de hierbas como cilantro y albahaca antes de lavarlas.
- Retirar la capa exterior de las cebollas verdes y enjuagarlas mientras se frota su superficie.
- Cocinar frutas y verduras hasta alcanzar 70 °C (158 °F) cuando sea posible, ya que esta temperatura elimina el parásito.
- Lavar los alimentos con una mezcla de tres partes de agua y una parte de vinagre, agitarlos durante algunos minutos y luego enjuagarlos con abundante agua.
- Preferir lechugas enteras en lugar de mezclas de ensaladas listas para consumir.
- Cepillar cuidadosamente la cáscara de los melones antes de cortarlos.
- Pelar frutas y verduras cuando sea posible.
- Lavar adecuadamente tablas de cortar, cuchillos y superficies de la cocina.
Los especialistas advierten que ciertos productos son más difíciles de limpiar debido a su estructura. Entre ellos se encuentran el brócoli, la coliflor, las bayas, así como vegetales que crecen bajo tierra, como zanahorias, papas y rábanos, ya que pueden retener residuos de tierra y microorganismos.
Incluso las mezclas de ensaladas que se comercializan como «prelavadas» deberían volver a lavarse antes de su consumo para disminuir el riesgo de contaminación.
Aunque las investigaciones continúan para identificar el origen del brote, los expertos coinciden en que mantener una adecuada higiene de manos, lavar correctamente los alimentos frescos y manipularlos de forma segura son medidas fundamentales para disminuir el riesgo de contraer ciclosporosis, sin necesidad de dejar de consumir frutas y verduras durante la temporada de verano.









