El tratamiento de la obesidad atraviesa una transformación significativa impulsada por terapias innovadoras que están cambiando el enfoque clínico de esta enfermedad crónica. Así lo explica la Dra. Mary Joahn Rodríguez, MD, MPH, FACP, DABOM, quien destaca el impacto de los agonistas de incretinas en la reducción de peso y en la mejora de múltiples condiciones asociadas.
“Con una pérdida de apenas un 10 % del peso corporal ya comenzamos a ver mejorías importantes en condiciones como la hipertensión, la diabetes e incluso enfermedades autoinmunes”, señala la especialista.
Resultados clínicos que impactan la calidad de vida
Más allá de la reducción de peso, estos tratamientos tienen efectos directos en la calidad de vida de los pacientes. Según la Dra. Rodríguez, es común observar ajustes en los tratamientos médicos. “A veces hay medicamentos que se pueden reducir en dosis o incluso descontinuar. En condiciones como la apnea del sueño, el paciente mejora, baja la severidad y eso se traduce en una mejor calidad de vida”, explica.
Entre los avances más relevantes se encuentran medicamentos como el semaglutide y el tirzepatide, este último un doble agonista de GLP-1 y GIP. “Particularmente el tirzepatide se aproxima a las tasas de reducción de peso que vemos con algunas intervenciones de cirugía bariátrica, pero de una manera mucho menos invasiva”, afirma.
Estos tratamientos, de administración semanal, ofrecen ventajas frente a terapias tradicionales orales. “Estamos viendo un efecto más uniforme y duradero en el cuerpo, lo que permite una mejor tolerancia por parte del paciente”, añade.
Beneficios más allá del peso corporal
El impacto de estos medicamentos no se limita a la pérdida de peso. Su acción en distintos receptores del organismo genera beneficios sistémicos. “Podemos observar mejoría en el riesgo cardiovascular, en el hígado graso e incluso prevenir la progresión hacia fibrosis o cirrosis”, explica la especialista.
Asimismo, señala que estos receptores están presentes en órganos como el páncreas, los músculos y el cerebro, lo que abre la puerta a nuevas aplicaciones terapéuticas.Estudios recientes han comenzado a evidenciar un efecto antiinflamatorio asociado a estas terapias, especialmente relevante en pacientes con enfermedades autoinmunes. “Los pacientes reportan menos fatiga, menos dolor, mejor descanso y una mejor calidad de vida en general”, indica la Dra. Rodríguez.
La especialista enfatiza que estos medicamentos no son soluciones temporales en todos los casos. “Hay pacientes que tendrán que utilizarlos a largo plazo, incluso de por vida, especialmente aquellos con obesidad más severa”, advierte.
En algunos escenarios, incluso tras cirugía bariátrica, el uso de estas terapias puede continuar como parte del manejo integral. El desarrollo de estos tratamientos continúa avanzando, con estudios en curso que exploran nuevas indicaciones y formas de administración. “No es un medicamento milagro, pero sí vamos hacia un futuro con más opciones, posiblemente con aplicaciones menos frecuentes y mayor acceso para los pacientes”, concluye.









