Tras comprender cómo las infecciones, cirugías y enfermedades crónicas pueden detonar arritmias en pacientes vulnerables, el abordaje terapéutico se convierte en el siguiente gran desafío dentro de las unidades de cuidado intensivo. El electrofisiólogo, el Dr. Helder Hernández profundiza en las estrategias farmacológicas, las terapias eléctricas y el trabajo interdisciplinario necesarios para estabilizar a estos pacientes y reducir el riesgo de complicaciones fatales.
Manejo farmacológico y terapias eléctricas
El tratamiento de las arritmias en pacientes críticos es un reto multidimensional, especialmente cuando coexisten fallos orgánicos que limitan el uso seguro de medicamentos. “Tenemos que ser muy cuidadosos con los medicamentos antiarrítmicos, porque si el cuerpo no puede metabolizarlos o excretarlos, podemos inducir arritmias letales”, advirtió el especialista, al referirse a pacientes con insuficiencia renal o hepática.
Ante este escenario, las intervenciones no farmacológicas cobran un papel determinante. Entre ellas, el electrofisiólogo destacó la cardioversión eléctrica como un recurso vital en situaciones de inestabilidad hemodinámica. “Aplicamos una descarga con un desfibrilador externo para restablecer el ritmo normal y mejorar la circulación sanguínea”, explicó.
A esto se suman los avances en procedimientos de ablación, una técnica mínimamente invasiva que permite tratar el origen de la arritmia desde su foco eléctrico. “Utilizamos catéteres para eliminar o controlar la zona del corazón que origina la arritmia. Es una intervención que nos permite controlar ritmos anormales de manera efectiva”, señaló.
Trabajo interdisciplinario y educación continua
Más allá de la tecnología y los fármacos, el Dr. Hernández enfatizó que el éxito del manejo depende del trabajo coordinado del equipo de cuidados intensivos. “Cada persona en el intensivo tiene un rol crucial en identificar y actuar ante una arritmia. Un manejo rápido y juicioso puede cambiar el pronóstico del paciente”, subrayó.
En esa misma línea, hizo un llamado a fortalecer los protocolos clínicos y la formación permanente del personal de salud. “Las arritmias en el intensivo aumentan la morbilidad y la mortalidad. Si el personal está adiestrado para identificarlas y tratarlas rápido, tendremos mejores desenlaces clínicos”.
Prevención: el mensaje que trasciende el intensivo
Finalmente, el especialista insistió en que, aunque muchas arritmias se desencadenan en contextos críticos, el control de los factores de riesgo sigue siendo la mejor defensa.
“Debemos ser proactivos: hacer ejercicio, controlar el peso, tratar la apnea del sueño y seguir las recomendaciones médicas. La prevención siempre será la mejor herramienta para evitar complicaciones cardíacas”, concluyó.









