El hallazgo se produjo en el yacimiento arqueológico de Djarkutan, en la región de Bactria Septentrional, cerca de la actual frontera entre Uzbekistán y Afganistán. El entierro fue datado hacia finales del III milenio a. C., cuando el asentamiento formaba parte de la civilización del Oxus, una de las principales culturas de la Edad del Bronce en Asia Central.
Los investigadores identificaron en el cráneo del menor signos claros de trepanación, un procedimiento que consiste en realizar una abertura deliberada en el hueso del cráneo. Las características de las lesiones sugieren que la intervención fue realizada utilizando instrumentos de piedra o hueso.
La trepanación se practicó en distintas sociedades antiguas y constituye una de las formas más tempranas de intervención quirúrgica conocidas. Dependiendo de la época y la cultura, pudo utilizarse para tratar traumatismos craneales, dolores de cabeza, epilepsia u otras afecciones, aunque también pudo estar relacionada con prácticas rituales.
En este caso, los investigadores no pueden determinar con certeza por qué se realizó el procedimiento. La ausencia de registros médicos y la antigüedad del hallazgo impiden establecer si la intervención respondió a una necesidad terapéutica o a una práctica con significado ritual, categorías que en las sociedades prehistóricas probablemente no estaban claramente separadas.
La edad del paciente constituye uno de los aspectos más llamativos. El niño murió aproximadamente a los 5 años y fue enterrado en una tumba individual junto a otro menor de alrededor de 3 años. La presencia de una intervención craneal en un paciente tan pequeño plantea nuevas preguntas sobre los conocimientos anatómicos y las capacidades técnicas disponibles en la comunidad.
El descubrimiento representa la evidencia más antigua de cirugía documentada en Asia Central y uno de los ejemplos más tempranos de cirugía craneal identificados en Asia. También demuestra que las sociedades de la civilización del Oxus contaban con conocimientos y prácticas médicas que hasta ahora permanecían poco documentados.
Los investigadores continuarán estudiando el sitio para determinar quién pudo realizar este tipo de procedimientos, qué conocimientos requería la intervención y por qué se practicó una trepanación en un niño de tan corta edad. Las respuestas podrían aportar nuevas claves sobre el desarrollo de la medicina y las prácticas quirúrgicas durante la Edad del Bronce.
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