Leucemias agudas: Avances del 2025 y objetivos para el 2026 

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Autor: William D. Marrero-León, MD Anderson Cancer Center Hematology-Oncology Leukemia Fellow

En los últimos años, el tratamiento de las leucemias agudas ha transformado por completo el pronóstico de estas enfermedades, cuyo pronóstico antes era sombrío. La leucemia mieloide aguda (LMA) y la leucemia linfoblástica aguda (LLA) en el 2025 tienen una mejor supervivencia global, gracias a los avances en el diagnóstico molecular, las terapias dirigidas y las nuevas tecnologías biológicas.

Terapias inmunológicas y biespecíficas como blinatumomab e inotuzumab han transformado la LLA. Desde su aprobacion en el 2017, se han convertido en tratamientos menos tóxicos y más breves, especialmente para leucemias B.

En el caso de las leucemias con la mutación BCR::ABL1, hay inhibidores de tirosina quinasa como ponatinib que han disminuido la necesidad de quimioterapia intensa o trasplante de médula ósea, lo que mejora la calidad de vida.

Los ensayos clínicos en las fases iniciales de tratamiento con la combinación de quimioterapia reducida, blinatumomab e inotuzumab muestran una mejor respuesta completa y un aumento en la supervivencia general. Esto, acompañado de significativos avances en terapia con células CAR-T, ha revolucionado las tasas de respuesta completa y supervivencia global en LLA. Estos avances han abierto nuevas posibilidades terapéuticas y han supuesto un antes y un después en el abordaje de la enfermedad.

Por otra parte, las tecnologías de secuenciación de alto rendimiento (NGS), que pueden identificar la enfermedad mínima residual (EMR) con gran exactitud, han mejorado el diagnóstico de las leucemias agudas. Pruebas como Clonoseq e Invivoscribe pueden encontrar una célula cancerosa entre un millón de células sanas, lo que permite una vigilancia más sensible y una mejor toma de decisiones sobre el riesgo de recaída. La negatividad de la EMR por NGS se asocia con una menor tasa de recaída y un aumento en la supervivencia. Estas pruebas ya son
parte de las guías de tratamiento para pacientes de LLA y en el caso de LMA identifican
mutaciones significativas como NPM1 y FLT3. 

También hemos avanzado mucho en el tratamiento de la leucemia mieloide aguda. Más de 12 fármacos dirigidos a alteraciones genéticas específicas (inhibidores de FLT3 e IDH1/2, entre otros) han sido aprobados desde 2017. La FDA ha aprobado recientemente dos medicamentos que bloquean la menina, una proteína clave en la leucemia aguda: ziftomenib (para LMA recidivante o que no responde con la mutación NPM1) y revumenib (para leucemia aguda con la translocación KMT2A y LMA con NPM1). Esta aprobación abre la puerta a nuevas terapias y ofrece esperanza para casos antes desesperados.

Otra estrategia que está surgiendo es la combinación de venetoclax, terapias dirigidas (IDH, FLT3, menina) y agentes hipometilantes, conocida como el régimen de las tripletas. Estas combinaciones logran altas tasas de eliminación de EMR, mejores tasas de respuesta completa y supervivencia global en pacientes con leucemia mieloide aguda.

Se espera que para 2026 la FDA apruebe la primera combinación totalmente oral de venetoclax y decitabina/cedazuridina, lo que cambiará el tratamiento, sin el uso de terapias intravenosas. Además, esperamos identificar nuevos marcadores moleculares que permitan la creación de nuevas terapias dirigidas. Esto, junto con un seguimiento cuidadoso de la EMR, permitirá

mejorar la supervivencia global de los pacientes con leucemias agudas. En resumen, los diagnósticos moleculares avanzados, la inmunoterapia, las nuevas tecnologías y los tratamientos orales están cambiando el tratamiento de las leucemias agudas. Nuestro fin para con el 2026 debe ser no tan solo controlarlas, sino también potencialmente curarlas.

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