Un procedimiento rápido, realizado en consulta y a partir de un cepillado en la cavidad nasal, podría detectar cambios biológicos asociados con la enfermedad de Alzheimer incluso años antes de que aparezcan los primeros síntomas cognitivos.
Así lo sugiere un estudio publicado en Nature Communications, que plantea una nueva vía para identificar la enfermedad en fases preclínicas, cuando aún no hay deterioro de la memoria.
Más que olfato: una puerta directa a la biología del cerebro
El enfoque se centra en el epitelio olfatorio, una región ubicada en la parte superior de la cavidad nasal que contiene neuronas sensoriales.
En este tejido, los investigadores identificaron cambios inmunológicos y neuronales que reflejan lo que ocurre en el cerebro de pacientes con Alzheimer, incluyendo señales inflamatorias y alteraciones celulares características.
Este hallazgo refuerza una observación clínica conocida: la pérdida del olfato puede ser uno de los primeros signos de la enfermedad. En palabras del neurólogo Shaheen Lakhan: “Por primera vez, estamos viendo cómo la biología del Alzheimer se desarrolla en tejido neuronal vivo antes de que aparezcan los síntomas”.
Señales de enfermedad incluso sin síntomas
El estudio analizó muestras de tres grupos: personas sanas, pacientes con Alzheimer confirmado y personas sin síntomas pero con biomarcadores positivos.
Los resultados evidenciaron un continuo de cambios biológicos asociados con la enfermedad, incluso en etapas preclínicas.
Entre los principales hallazgos:
- Activación de células inmunes inflamatorias
- Alteraciones en neuronas olfativas
- Firmas genéticas relacionadas con estrés celular
Además, un modelo basado en expresión génica logró diferenciar entre individuos sanos y aquellos con Alzheimer, tanto en fase preclínica como clínica, con una precisión cercana al 81 %. Aunque los resultados son relevantes, los expertos coinciden en que esta técnica aún no está lista para su uso clínico.
El investigador Vincent D’Anniballe explicó: “Este enfoque sigue siendo una herramienta de investigación, pero podría convertirse en una forma de monitorear cómo evoluciona la enfermedad o cómo responde a tratamientos”.
La posibilidad de repetir el procedimiento y analizar tejido neuronal vivo lo posiciona como un potencial biomarcador dinámico.
Desde la Alzheimer’s Association, la especialista Sheena Aurora destacó que los resultados son “intrigantes”, pero subrayó la necesidad de estudios más amplios. Entre las limitaciones actuales se encuentran el tamaño reducido de la muestra y la variabilidad en la obtención de las biopsias.
Hacia una detección más temprana y personalizada
De confirmarse en estudios futuros, esta técnica podría integrarse al abordaje del Alzheimer para:
- Complementar biomarcadores actuales (amiloide y tau)
- Identificar la enfermedad en fases tempranas
- Seleccionar pacientes para terapias modificadoras
- Monitorear la respuesta a tratamientos
Además, abre la posibilidad de estudiar directamente la biología del Alzheimer en tejido vivo, algo que hasta ahora era limitado. Uno de los hallazgos más relevantes es que la actividad inflamatoria asociada al Alzheimer ya está presente en personas cognitivamente normales.
Esto sugiere que la enfermedad comienza mucho antes de lo que se manifiesta clínicamente, lo que podría redefinir los tiempos de intervención. En ese escenario, la nariz podría convertirse en un punto clave para anticiparse al daño cerebral y cambiar el curso de la enfermedad.
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