Un análisis reciente publicado en el European Journal of Preventive Cardiology reveló que las personas con depresión son diagnosticadas con enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ASCVD) a una edad significativamente más temprana que quienes no padecen este trastorno. A pesar de recibir con mayor frecuencia tratamientos para reducir los lípidos, los niveles de colesterol LDL logrados durante el primer año fueron similares en ambos grupos.
La investigación
El estudio, liderado por Carla White de la Universidad de Swansea (Gales), examinó datos médicos entre 2010 y 2019 con el objetivo de analizar si la prescripción de terapia hipolipemiante (LLT) influía en el control del colesterol LDL en pacientes con y sin depresión tras un diagnóstico de ASCVD.
La cohorte incluyó a 56,463 pacientes con enfermedad aterosclerótica:
- 1,937 con depresión previa al diagnóstico de ASCVD,
- 879 con depresión posterior, y
- 53,647 sin depresión.
El equipo evaluó el uso de fármacos como estatinas, fibratos, ezetimibe y suplementos de omega-3 de grado farmacéutico, así como el logro de niveles de LDL inferiores a 1.8 mmol/L dentro del primer año del diagnóstico.
Resultados principales
- Los pacientes con depresión previa al diagnóstico fueron, en promedio, 11.5 años más jóvenes al momento de desarrollar ASCVD y fueron mayoritariamente mujeres.
- Solo el 32% de los pacientes recibieron alguna terapia hipolipemiante dentro de los seis meses posteriores al diagnóstico inicial.
- Las tasas de prescripción fueron más altas entre quienes tenían depresión:
- 39.8% en depresión pre-ASCVD,
- 56.2% en depresión post-ASCVD,
- frente a 30.2% en quienes no presentaban depresión (P < .001).
- 39.8% en depresión pre-ASCVD,
- El control del colesterol LDL no mostró diferencias significativas entre los grupos.
Según los investigadores, aunque los pacientes con depresión tienden a recibir tratamiento más rápidamente, esto no se traduce en un mejor control lipídico.
“Los pacientes con ASCVD y depresión fueron más propensos a recibir LLT, pero el control del colesterol LDL fue similar al de los pacientes sin depresión. Se requieren esfuerzos mayores para mejorar el manejo lipídico subóptimo en esta población”, concluyó el equipo
Al tratarse de un estudio observacional retrospectivo, los autores reconocen posibles limitaciones por datos incompletos o errores de registro, además de no haber podido medir la adherencia terapéutica.
El trabajo fue financiado por la British Heart Foundation Project Grant, con apoyo adicional del NIHR Biomedical Research Centre del University College London Hospitals y el NIHR ARC North Thames. Algunos autores reportaron recibir subvenciones o honorarios de Amgen Inc. y Health Technology Wales.
El hallazgo refuerza la estrecha conexión entre la salud mental y cardiovascular, sugiriendo que la depresión podría ser un marcador temprano de riesgo aterosclerótico. Sin embargo, el manejo del colesterol sigue siendo un desafío compartido que requiere estrategias más efectivas para todos los pacientes con ASCVD, independientemente de su estado emocional.
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