Terapia con agonistas de GLP-1: una opción prometedora para el manejo del peso en personas con VIH

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Dra. Milliette Alvarado, endocrinóloga y especialista certificada en el manejo de obesidad. Foto: PHL.

La Dra. Milliette Alvarado, endocrinóloga y especialista certificada en el manejo de obesidad, destacó el papel emergente de los agonistas del receptor GLP-1 en pacientes que viven con VIH, especialmente ante un nuevo escenario clínico: el aumento de peso asociado al uso de terapias antirretrovirales modernas.

“Sabemos que con la terapia antirretroviral contemporánea, el enfoque clínico ha pasado de la pérdida de peso que veíamos antes en pacientes con VIH, a un aumento de peso, que es lo que estamos viendo más comúnmente”, explicó la especialista. Este cambio se da usualmente dentro de los primeros dos años luego de iniciar el tratamiento.

Según la Dra. Alvarado, este aumento de peso puede persistir incluso después de ajustar la terapia antirretroviral, y en muchos casos se asocia a un incremento en la grasa ectópica —especialmente la grasa visceral—, lo que aumenta el riesgo cardiometabólico. “Los agonistas de receptores de GLP-1 muestran ser una terapia prometedora en el tratamiento de estos pacientes”, aseguró.

Evidencia emergente y efectos metabólicos

Aunque todavía son limitados los estudios específicamente dirigidos a la población con VIH, la especialista señaló que ya existen ensayos piloto y estudios controlados con resultados alentadores. 

“Se ha visto una mejoría en la disminución de la grasa visceral y subcutánea, reducción del peso corporal y, más importante aún, una disminución en los marcadores de inflamación”, indicó. Entre estos marcadores destacan la proteína C reactiva (CRP), las interleuquinas y los niveles de CD163 y CD14, todos vinculados al estado inflamatorio crónico característico de esta población.

Evaluación individualizada y precauciones

La endocrinóloga recalcó la importancia de una evaluación clínica cuidadosa antes de iniciar esta terapia. “Las contraindicaciones en pacientes con VIH son las mismas que en la población general: historial personal o familiar de cáncer medular de tiroides, pancreatitis o el uso de formulaciones no aprobadas por la FDA”, detalló.

En cuanto a la interacción con terapias antirretrovirales, la Dra. Alvarado explicó que no se esperan efectos clínicamente relevantes, aunque se debe vigilar a los pacientes que usan medicamentos dependientes del pH gástrico, como el atazanavir, ya que los agonistas de GLP-1 pueden alterar el vaciado o la acidez estomacal.

Impacto metabólico y calidad de vida

Para la especialista, cualquier pérdida de peso es clínicamente significativa, incluso una reducción del 5 % del peso corporal. “Con una pérdida del 5 % ya podemos ver mejorías en glicemia, triglicéridos y presión arterial, condiciones muy comunes en pacientes con VIH y síndrome metabólico”, subrayó.

La Dra. Alvarado insistió en la necesidad de distinguir entre lipodistrofia asociada al VIH y obesidad, ya que el abordaje terapéutico varía según el fenotipo del paciente. En casos de obesidad, los agonistas de GLP-1 “ayudan a mejorar la grasa visceral y el tejido adiposo en general, con efectos metabólicos positivos”. 

Más allá del tratamiento farmacológico, la especialista enfatizó que el fundamento del manejo de la obesidad sigue siendo la modificación de los estilos de vida. Sin embargo, los agonistas de GLP-1 se perfilan como una herramienta eficaz y segura para quienes cumplen los criterios clínicos.

“Estos medicamentos han mostrado ser seguros, eficaces y pueden marcar una diferencia en la calidad de vida de las personas que viven con VIH”, concluyó la Dra. Alvarado, quien recomendó que el inicio de esta terapia se realice bajo la supervisión de médicos certificados en el manejo de obesidad o endocrinólogos con experiencia en su uso.

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