La evidencia científica que más interés despertó en 2025 dentro de la comunidad médica internacional tuvo un rasgo en común: cuestionó creencias arraigadas y propuso nuevas formas de abordar enfermedades de alta carga clínica. Los artículos más destacados de JAMA este año abarcaron desde hábitos cotidianos, como el consumo de café, hasta estrategias avanzadas para el manejo del shock séptico y el accidente cerebrovascular.
Café y fibrilación auricular: un mito en revisión
Durante décadas, el café con cafeína fue considerado un desencadenante potencial de arritmias. Sin embargo, el ensayo clínico aleatorizado multicéntrico DECAF aportó evidencia contraria.
En 200 pacientes con fibrilación auricular persistente sometidos a cardioversión, quienes consumieron café con cafeína (en promedio, una taza al día) presentaron una menor recurrencia de fibrilación auricular que aquellos asignados a la abstinencia (47 % frente a 64 %). El hallazgo sugiere que el consumo moderado de café no solo es seguro en este grupo de pacientes, sino que podría asociarse con un efecto protector, sin un aumento de eventos adversos.
Bacteriemia por Staphylococcus aureus: una amenaza persistente
Otro de los artículos más consultados fue una revisión exhaustiva sobre el manejo de la bacteriemia por Staphylococcus aureus, una de las principales causas de mortalidad infecciosa a nivel mundial, responsable de hasta 300.000 muertes anuales.
La publicación destacó la elevada frecuencia de infecciones metastásicas, como endocarditis, osteomielitis o abscesos profundos, y reforzó la importancia del diagnóstico precoz, el uso adecuado de antibióticos según la sensibilidad bacteriana y, especialmente, el control de la fuente de infección, incluyendo la retirada de dispositivos contaminados.
Estilo de vida y cognición: intervenir antes del deterioro
La prevención del deterioro cognitivo también ocupó un lugar central. El ensayo US POINTER, con más de 2.100 adultos mayores en riesgo de demencia, mostró que una intervención estructurada y multidominio (ejercicio físico regular, dieta MIND, estimulación cognitiva, interacción social y control cardiovascular) produjo una mejoría mayor en la cognición global durante dos años en comparación con intervenciones autoguiadas de menor intensidad.
El estudio refuerza la idea de que la prevención del deterioro cognitivo requiere estrategias integrales y sostenidas.
Nuevas ventanas terapéuticas en el ictus
En el campo del accidente cerebrovascular, el ensayo HOPE desafió los límites tradicionales del tratamiento trombolítico. En pacientes con tejido cerebral recuperable identificados por imágenes, la administración intravenosa de alteplasa entre 4,5 y 24 horas después del inicio del ictus isquémico mejoró de forma significativa la independencia funcional a los 90 días frente a la atención estándar.
Shock séptico: personalizar la reanimación salva tiempo y vidas
Finalmente, el estudio ANDROMEDA-SHOCK-2 aportó evidencia sólida a favor de una reanimación hemodinámica personalizada, guiada por la normalización del tiempo de llenado capilar. En más de 1.400 pacientes con shock séptico temprano, esta estrategia mejoró resultados clave centrados en el paciente, incluyendo mortalidad, duración del soporte vital y estancia hospitalaria.
En conjunto estos artículos reflejan una tendencia clara en la que existen menos dogmas y más precisión clínica. Desde reconsiderar el impacto de la cafeína hasta refinar la atención en situaciones críticas, la investigación publicada este año no solo generó debate, sino que ofreció herramientas concretas para transformar la práctica médica cotidiana.









