Una prueba sencilla, menos invasiva y fácil de administrar podría transformar el monitoreo del esófago de Barrett, una condición precursora del cáncer de esófago. Investigadores de la Universidad de Cambridge, el Hospital Addenbrooke y la Universidad Queen Mary de Londres demostraron que la cápsula con esponja podría sustituir las endoscopias de rutina en aproximadamente la mitad de los pacientes, sin comprometer la detección temprana de lesiones precancerosas.
El cáncer de esófago sigue siendo uno de los más difíciles de tratar: menos del 20 % de los pacientes sobrevive cinco años tras el diagnóstico, una cifra que prácticamente no ha cambiado en las últimas décadas. A esto se suma que la incidencia de la enfermedad se ha cuadruplicado desde los años setenta, lo que refuerza la necesidad de estrategias más eficaces de detección y vigilancia.
El esófago de Barrett se caracteriza por cambios en las células que recubren el esófago, generalmente asociados al reflujo ácido crónico. Aunque la mayoría de los casos no progresan a cáncer, algunos pacientes desarrollan displasia —de bajo o alto grado— que aumenta significativamente el riesgo. Detectar estos cambios a tiempo permite tratar la lesión sin cirugía y reducir de forma considerable la probabilidad de cáncer.
Actualmente, el seguimiento de estos pacientes se basa en endoscopias periódicas, un procedimiento invasivo, costoso y con largas listas de espera en sistemas de salud como el NHS británico. Además, la detección de lesiones tempranas puede depender de la experiencia del operador y del equipo utilizado.
Como alternativa, los investigadores han desarrollado la cápsula con esponja: el paciente traga una cápsula unida a un hilo, que se disuelve en el estómago y libera una pequeña esponja. Al retirarla, la esponja recoge suavemente células del esófago, que luego se analizan en busca de marcadores de riesgo, como alteraciones en la proteína p53 y cambios celulares anormales.
En un estudio publicado en The Lancet, el equipo evaluó esta prueba en 910 pacientes con diagnóstico previo de esófago de Barrett. Con base en los resultados, los pacientes fueron clasificados en grupos de alto, moderado o bajo riesgo. Los hallazgos mostraron que más de la mitad de los participantes (54 %) pertenecían al grupo de bajo riesgo, con una probabilidad mínima de presentar displasia significativa, lo que sugiere que podrían continuar su vigilancia sin necesidad de endoscopias frecuentes.
Según los investigadores, este enfoque permitiría priorizar los recursos endoscópicos en los pacientes con mayor riesgo, reducir procedimientos innecesarios y mejorar la experiencia del paciente. La cápsula con esponja puede ser administrada por personal de enfermería con formación básica, no requiere sedación y puede realizarse en consultas ambulatorias o de atención primaria.
Para los expertos, este avance representa un paso clave hacia un monitoreo más accesible, fiable y centrado en el riesgo real de cada paciente. De adoptarse de forma generalizada, la prueba podría disminuir la carga sobre los sistemas de salud y contribuir a una detección más temprana del cáncer de esófago, con el potencial de salvar más vidas.Nota original: AQUÍ









