Expertos advierten riesgo de meningitis por baja vacunación juvenil

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La prevención sigue siendo clave frente a una infección potencialmente mortal.

Los médicos especialistas en enfermedades infecciosas han expresado su preocupación ante el posible aumento de muertes por meningitis bacteriana, luego de que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dejarán de recomendar la vacunación rutinaria contra la enfermedad meningocócica en todos los adolescentes en Estados Unidos.

La alarma surge en un contexto en el que los casos de esta infección grave y de rápida progresión han mostrado un incremento sostenido desde 2021, tras años de una marcada reducción gracias a la vacunación.

Una enfermedad rara, pero devastadora

La enfermedad meningocócica, causada por la bacteria Neisseria meningitidis, puede avanzar de forma fulminante. En cuestión de horas, puede provocar inflamación cerebral, sepsis, gangrena en extremidades y la muerte, incluso dentro de las primeras 24 horas tras el inicio de los síntomas.

Aunque se diagnostican alrededor de 3,000 casos de meningitis bacteriana al año en Estados Unidos, su gravedad la convierte en una amenaza crítica para la salud pública. Incluso con tratamiento antibiótico oportuno, cerca del 15 % de los pacientes fallece, y hasta un 20 % de los sobrevivientes queda con secuelas permanentes como amputaciones, pérdida auditiva o daño neurológico.

“Es una enfermedad devastadora que no deja dormir tranquilos a los pediatras”, afirmó el doctor Kevin Messacar, profesor de enfermedades infecciosas pediátricas en la Universidad de Colorado Anschutz.

En 2005, cuando los CDC recomendaron por primera vez la vacunación sistemática contra los serogrupos más comunes de meningococo (A, C, Y y W) en adolescentes, los casos de la enfermedad disminuyó cerca de un 90 % en el país.

Posteriormente, en 2011, se añadió una dosis de refuerzo a los 16 años debido a la disminución de la inmunidad con el tiempo, con el objetivo de proteger a los jóvenes durante la etapa de mayor riesgo, que incluye la vida universitaria y la convivencia en espacios compartidos como residencias estudiantiles.

Sin embargo, los expertos advierten que el abandono de esta recomendación universal podría revertir los avances logrados en las últimas dos décadas.

Nuevas directrices del CDC y preocupación médica

Bajo la guía del actual secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., el CDC modificó recientemente el calendario de vacunación infantil, dejando de recomendar la vacuna meningocócica de forma rutinaria para todos los adolescentes.

Ahora, la inmunización se sugiere únicamente para “grupos de alto riesgo”, entre ellos:

  • Adolescentes y adultos jóvenes en entornos de convivencia colectiva
  • Personas con VIH
  • Individuos con sistemas inmunológicos comprometidos

Los padres aún pueden solicitar la vacuna mediante un modelo de “decisión clínica compartida”, pero varios expertos temen que este enfoque genere barreras adicionales.

“Vemos muchos casos de meningitis cada año, y este cambio podría traducirse en más muertes evitables”, advirtió el doctor Luis Ostrosky, especialista en enfermedades infecciosas de UT Health en Houston.

Aumento reciente de casos y alerta epidemiológica

En 2024, los CDC emitieron una alerta tras reportarse más de 500 casos de enfermedad meningocócica invasiva, la cifra más alta desde 2013. La mayoría de las infecciones estuvieron asociadas al serogrupo Y, uno de los incluidos en la vacuna previamente recomendada.

Los casos se concentraron principalmente en adultos de entre 30 y 60 años, personas negras y pacientes con VIH, lo que refuerza la preocupación sobre la necesidad de mantener una alta cobertura vacunal. “Es más importante que nunca reforzar la vacunación, especialmente cuando estamos viendo un aumento de este serogrupo”, subrayó Messacar.

Aunque los CDC señalaron que el cambio en las recomendaciones responde a la necesidad de más datos, múltiples estudios respaldan la seguridad y eficacia de las vacunas contra la meningitis.

Un informe publicado en 2020 por la propia agencia analizó 20 ensayos clínicos y datos de vigilancia como VAERS y Vaccine Safety Datalink, concluyendo que los efectos secundarios más comunes fueron leves o moderados, como fiebre, dolor de cabeza o inflamación en el sitio de aplicación.

“No siempre es ético ni viable realizar ensayos controlados con placebo para enfermedades raras y potencialmente mortales”, explicó el doctor Peter Chin-Hong, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco. “Los estudios observacionales bien diseñados pueden ser igual de informativos”.

Detrás de las estadísticas hay historias marcadas por la tragedia. Alicia Stillman, miembro de un grupo de trabajo de la Organización Mundial de la Salud para la eliminación de la meningitis, perdió a su hija Emily en 2013 a causa de meningitis B, justo antes de que se aprobara una vacuna para ese serogrupo.

“Al mover la vacuna a un modelo de decisión compartida, se crean obstáculos para familias que quieren proteger a sus hijos”, advirtió Stillman.

Katie Thompson, sobreviviente de meningitis bacteriana resistente a antibióticos, también alzó su voz. Tras pasar cinco semanas hospitalizada, vive con secuelas neurológicas permanentes. “No es una enfermedad con la que uno quiera arriesgarse. No es un juego con la vida de un hijo”, afirmó.

Un llamado a la prevención

Si bien vacunas como la Hib y la neumocócica que siguen siendo recomendadas universalmente protegen contra algunas causas de meningitis bacteriana, no cubren los serogrupos A, C, W, Y ni B, responsables de muchos de los casos más graves.

Para los especialistas, la prevención mediante la vacunación sigue siendo la herramienta más eficaz frente a una enfermedad rara, impredecible y potencialmente mortal, cuyo impacto puede cambiar vidas en cuestión de horas.

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