Autor: Lcdo. Charlie Flores, presidente de la Sociedad de Medicina Nuclear e Imagen Molecular
La enfermedad de Alzheimer representa uno de los mayores retos de salud pública de nuestra época. Se trata de una condición neurodegenerativa progresiva que afecta la memoria, el pensamiento y la conducta, interfiriendo gradualmente con la capacidad de una persona para realizar sus actividades cotidianas. A nivel biológico, el Alzheimer se define por dos características fundamentales: la acumulación de placas de beta-amiloide fuera de las neuronas y la formación de ovillos neurofibrilares de proteína tau dentro de las células cerebrales. En conjunto, estos procesos alteran la comunicación neuronal, provocan inflamación y conducen a daño cerebral.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia a nivel mundial contribuyendo entre 60-70% de los casos. En Puerto Rico, la carga de la enfermedad de Alzheimer es significativa. Según el informe del Departamento de Salud de Puerto Rico, Registro de Casos de la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Huntington y otras demencias, Informe de Datos 2008-2024; se reportaron 54,473 casos de Alzheimer. Esta cifra continuará aumentando a medida que la población envejece, ejerciendo una presión creciente sobre las familias, los cuidadores y el sistema de salud. Más allá del impacto clínico, el Alzheimer conlleva un profundo costo emocional, social y económico.
Durante décadas, las opciones terapéuticas se limitaron al manejo de síntomas, con beneficios modestos y temporeros. Sin embargo, los avances científicos recientes han transformado este panorama. Nuevos tratamientos aprobados por la FDA actúan directamente sobre la patología amiloide y han demostrado la capacidad de desacelerar la progresión de la enfermedad en pacientes seleccionados en etapas tempranas.
La evolución de las herramientas diagnósticas ha marcado un punto de inflexión en el manejo del Alzheimer. La disponibilidad de pruebas de sangre y de estudios de imagen amiloide, incluyendo la tomografía por emisión de positrones cerebral (por sus siglas en inglés, PET), próximamente disponible en Puerto Rico; permite diagnósticos más precisos, tratamientos personalizados y una nueva esperanza para pacientes y familias.
En este contexto, el Alzheimer se convierte en un llamado a la acción temprana y coordinada. La detección oportuna y el acceso a la innovación diagnóstica y terapéutica hacen posible intervenir antes, preservar la funcionalidad y mejorar la calidad de vida, fortaleciendo a la vez la práctica clínica, la sostenibilidad del sistema de salud y la esperanza colectiva.









