Un amplio estudio realizado en Estados Unidos encontró que el consumo elevado y sostenido de alcohol a lo largo de la vida se asocia con un mayor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, en especial cáncer de recto. En contraste, los investigadores observaron que la suspensión del consumo de alcohol podría relacionarse con una menor presencia de pólipos precancerosos en etapas iniciales.
Los hallazgos provienen del Prostate, Lung, Colorectal and Ovarian (PLCO) Cancer Screening Trial, uno de los estudios poblacionales más grandes sobre cáncer, y fueron publicados recientemente en la revista científica Cancer.
El alcohol como factor de riesgo modificable
El cáncer colorrectal continúa siendo una de las principales causas de mortalidad por cáncer en Estados Unidos, ocupando el tercer lugar en incidencia. Aunque las tasas generales han disminuido, los diagnósticos en adultos menores de 55 años van en aumento, lo que ha intensificado la búsqueda de factores de riesgo prevenibles.
Desde hace años, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica las bebidas alcohólicas como carcinógenas para los humanos, con una asociación clara con el cáncer colorrectal. Sin embargo, la mayoría de los estudios previos se han basado en mediciones puntuales del consumo de alcohol, sin considerar su impacto acumulativo a lo largo de la vida.
Para superar esta limitación, los investigadores reconstruyeron los patrones de consumo de alcohol de los participantes desde los 18 años en adelante. El objetivo fue comprender mejor cómo la exposición prolongada influye tanto en el desarrollo de adenomas colorrectales, lesiones precursoras del cáncer, como en el cáncer invasivo.
El estudio incluyó a más de 88.000 adultos, con edades entre 55 y 74 años, seguidos durante varios años. Los participantes reportaron su consumo de cerveza, vino y licor en diferentes etapas de la vida mediante cuestionarios dietéticos detallados.
A partir de esta información, los investigadores calcularon un promedio ponderado de consumo de alcohol a lo largo de la vida y clasificaron a los participantes en distintos grupos:
- Menos de una bebida por semana
- Entre 1 y menos de 7 bebidas por semana
- Entre 7 y menos de 14 bebidas por semana
- 14 o más bebidas por semana
Los exbebedores fueron analizados por separado para evitar sesgos, y se consideraron factores como tabaquismo, índice de masa corporal y antecedentes familiares de cáncer.
Mayor riesgo de cáncer colorrectal en bebedores intensos
Los resultados mostraron que las personas con un consumo promedio de 14 o más bebidas por semana durante su vida presentaron un 25 % más de riesgo de desarrollar cáncer colorrectal en comparación con quienes consumían menos de una bebida semanal.
El riesgo fue aún mayor para el cáncer de recto, donde los bebedores intensos casi duplicaron la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Aquellos que mantuvieron un patrón de consumo elevado de manera constante desde la adultez temprana tuvieron un 91 % más de riesgo que los bebedores leves.
El análisis también identificó una asociación no lineal en personas con consumo moderado. En este grupo se observó un menor riesgo de cáncer colorrectal en comparación con los consumidores muy bajos, aunque los autores advierten que este hallazgo podría deberse a factores de confusión, diferencias en estilos de vida o características del grupo de referencia.
Por ello, los investigadores enfatizan que estos resultados no deben interpretarse como un efecto protector del alcohol.
Dejar de beber y su impacto en lesiones tempranas
Un hallazgo relevante fue que los exbebedores presentaron menores probabilidades de desarrollar adenomas no avanzados, una de las lesiones más tempranas detectables en los programas de cribado. Esto sugiere que la suspensión del consumo de alcohol podría influir positivamente en las primeras etapas del proceso carcinogénico.
El estudio refuerza la idea de que el riesgo de cáncer colorrectal está vinculado a la exposición acumulativa al alcohol a lo largo de la vida, y no solo al consumo reciente. Aunque se trata de un estudio observacional y no permite establecer causalidad, los resultados respaldan la importancia de reducir el consumo de alcohol como estrategia de prevención a largo plazo.
Los autores destacan que los mensajes de salud pública deberían enfatizar que disminuir el consumo de alcohol no solo impacta la salud inmediata, sino que también puede reducir el riesgo de cáncer décadas después.
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