Durante la convención de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología, se llevó a cabo una transmisión especial de PHL en la que participó la licenciada en nutrición especializada en el manejo de la diabetes, Luz Pérez, quien explicó cómo la alimentación ha dejado de ser una recomendación general para convertirse en una intervención terapéutica individualizada.
De guías generales a estrategias clínicas personalizadas
Según explicó la especialista, las guías tradicionales como la pirámide alimentaria fueron diseñadas para la población general, pero requieren una interpretación clínica cuando se aplican a pacientes con condiciones metabólicas. “La pirámide son guías alimentarias que se desarrollan para la población en general. Nosotros como nutricionistas interpretamos esa información y la traducimos para los pacientes con diabetes y obesidad”, afirmó.
La licenciada destacó que el enfoque actual prioriza la reducción de azúcares añadidos, alimentos ultraprocesados y sodio, a la vez que promueve la calidad nutricional. “Antes veíamos una pirámide donde la base eran los carbohidratos. Luego pasamos al método del plato y ahora, con las guías alimentarias 2025-2030, vemos una pirámide invertida que enfatiza proteínas y vegetales, dejando los carbohidratos en una porción menor”, explicó.
Este cambio responde a la necesidad de evitar picos de glucosa y mejorar el control metabólico. “Más allá de la restricción calórica, hoy hablamos de calidad metabólica de los alimentos. Es importante qué comemos, cómo lo combinamos y la calidad de ese alimento”, subrayó, al diferenciar entre alimentos con alta densidad calórica pero bajo valor nutricional, como refrescos y postres, frente a platos balanceados con proteínas, fibra y vegetales.
Sobre el rol de los macronutrientes, la especialista enfatizó la importancia de la proteína y la fibra. “La proteína ayuda a preservar la masa muscular, aumenta la saciedad y retrasa los picos de glucosa”, explicó. En cuanto a la fibra, señaló que actúa como una sustancia gelatinosa que retrasa la absorción del azúcar. “Esa ‘bolita de glucosa’ se va pegando y así logramos retrasar esos picos, lo que es clave en el manejo de la diabetes”.
Más allá de contar calorías
La licenciada aclaró que no se trata de eliminar por completo los carbohidratos, sino de balancearlos. “No es que no se coma arroz, es reducir la cantidad y aumentar las proteínas y la fibra. El método del plato ayuda mucho a visualizar ese balance”, indicó.
Errores comunes en pacientes con diabetes
Entre los errores más comunes que observa en pacientes con diabetes, mencionó la eliminación total de carbohidratos y el ayuno prolongado. “Muchas personas piensan que si no comen, la glucosa no va a subir, pero el cuerpo es inteligente y responde liberando glucosa almacenada, lo que puede provocar niveles altos”, advirtió.
En cuanto a los pacientes que reciben tratamiento médico para la obesidad, explicó que la nutrición debe integrarse como parte de una terapia médico-nutricional. “Aquí evaluamos el historial clínico, los laboratorios, los medicamentos y también los gustos y preferencias del paciente. Estos tratamientos no deben ir solos, tienen que estar acompañados de buenos hábitos de alimentación y actividad física”, sostuvo.
La adherencia a largo plazo, según la especialista, depende del empoderamiento del paciente. “La adherencia es empoderamiento. Cuando la persona entiende su condición, puede tomar mejores decisiones, incluso en momentos difíciles como las Navidades”, afirmó.
Para evitar recaídas y frustración, recomendó establecer metas a corto plazo. “Pequeños cambios como caminar cinco o diez minutos, reducir la cantidad de arroz o añadir más vegetales ya son logros. Esos microhábitos son clave para la adherencia”, explicó.
También, destacó que la nutrición debe personalizarse según edad, género y comorbilidades. “Cada persona es un mundo diferente. No es lo mismo una persona con diabetes sola que alguien con enfermedad renal, hepática o cardiovascular. Todo eso se analiza al momento de individualizar la alimentación”, indicó.
Como mensaje final, la licenciada recalcó que la alimentación es un proceso continuo. “Esto es paso a paso. No son cambios temporeros, es algo que se trabaja a largo plazo. Cuando el paciente se empodera, eso se traduce en una mejor calidad de vida”, concluyó, reiterando que comer fuera del hogar también es posible “siempre con moderación y tomando mejores decisiones basadas en educación nutricional”.









