Contaminantes laborales y trabajo físico intenso elevan el riesgo de enfermedad inflamatoria intestinal

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La exposición a contaminantes y el esfuerzo físico prolongado en el trabajo podrían influir en la inflamación intestinal a largo plazo.

Determinadas ocupaciones, especialmente aquellas asociadas con exposición a contaminantes y alta carga física, podrían aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad inflamatoria intestinal (EII), según datos presentados en el European Crohn’s and Colitis Organisation Congress (ECCO 2026).

El estudio, liderado por Jie Chen, PhD, analizó más de 120.000 participantes del UK Biobank y validó los hallazgos en una cohorte independiente china de casi 21 millones de personas, lo que refuerza la solidez de los resultados en contextos poblacionales distintos.

Oficios con mayor asociación

Los investigadores identificaron:

  • 16 ocupaciones vinculadas con mayor riesgo de enfermedad de Crohn.
  • 6 ocupaciones asociadas con colitis ulcerosa.

Entre los grupos con mayor señal de riesgo se encontraron conductores, operadores de maquinaria y ciertos trabajadores manuales. También se observaron asociaciones en técnicos médicos y dentales, contadores y terapeutas. Según los autores, no es solo el título del empleo lo que influye, sino las exposiciones ambientales, los patrones de trabajo y el contexto social ligados a cada ocupación.

Diésel, aerosoles y esfuerzo físico

La exposición elevada a gases de escape diésel se asoció con un aumento del 56% en el riesgo global de EII y con mayor probabilidad de enfermedad de Crohn. Asimismo, la exposición a nieblas y aerosoles incrementó el riesgo en 31 %, lo que respalda el papel de los contaminantes aerotransportados como posibles desencadenantes inflamatorios.

Un hallazgo llamativo fue que altos niveles de actividad física ocupacional se relacionaron con mayor riesgo de EII, en contraste con el efecto protector descrito para el ejercicio recreativo. Esto sugiere que el trabajo físico pesado podría tener implicaciones biológicas distintas al ejercicio en tiempo libre.

El rol de los determinantes sociales

En contraste, un mayor estatus socioeconómico ocupacional mostró un efecto protector, reduciendo el riesgo de EII en 27 %. El impacto fue más marcado en personas con mayores ingresos y mejor posición laboral, destacando la influencia de los determinantes sociales en la salud intestinal.

Aunque el estudio es observacional y no establece causalidad, amplía el marco ambiental de la EII al integrar exposiciones laborales, comportamientos y factores sociales.

Los investigadores señalan que futuras investigaciones deberán incorporar dieta, genética y otros factores individuales para aclarar los mecanismos biológicos implicados y evaluar si intervenir en el entorno laboral podría convertirse en una estrategia realista de prevención.

Fuente original aquí

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