“Es importante no solo pensar en lo que comemos, sino en cómo lo manejamos y seleccionamos”, explicó la Lcda. Lailiz Ortiz, nutricionista y dietista, al poner sobre la mesa un aspecto muchas veces olvidado durante la Semana Santa: la seguridad alimentaria.
Durante esta temporada, el aumento en el consumo de pescado y mariscos no solo implica beneficios nutricionales, sino también ciertos riesgos que deben considerarse para evitar complicaciones en la salud.
Riesgos asociados al consumo de pescado
Uno de los principales peligros es la intoxicación por ciguatera, una condición causada por toxinas presentes en algunos pescados. “Mientras más grande el pescado, mayor es el riesgo, especialmente si se consumen órganos internos donde se concentra la toxina”, advirtió la licenciada Ortiz.
Entre las especies con mayor riesgo se encuentran el mero, el pargo, la picúa y la sierra. Por ello, recomendó optar por pescados más pequeños, preferiblemente de menos de seis libras.
A esto se suma la exposición al mercurio, especialmente en peces de gran tamaño. “El mercurio puede afectar el sistema nervioso y representa un riesgo mayor en mujeres embarazadas y niños”, señaló la nutricionista. En estos casos, se recomienda limitar el consumo a dos o tres porciones semanales.
Síntomas de alerta y cuándo consultar
Las intoxicaciones alimentarias pueden manifestarse con síntomas como dolor abdominal, diarrea, náuseas, vómitos y dolor de cabeza. “Muchas veces estos síntomas se confunden con malestares comunes, pero cuando se combinan o aparecen tras consumir pescado, deben levantar sospecha”, explicó la licenciada Ortiz.
En el caso de la ciguatera, también pueden presentarse alteraciones en la presión arterial, sensación de hormigueo, debilidad o cambios neurológicos, lo que puede complicar el cuadro clínico si no se atiende a tiempo.
“Ante la presencia de estos síntomas, es importante buscar atención médica de inmediato”, enfatizó la licenciada, especialmente en poblaciones más vulnerables como adultos mayores, niños o personas con condiciones crónicas.
Consumo responsable y decisiones informadas
Más allá de evitar riesgos, la especialista destacó la importancia de tomar decisiones informadas desde la compra hasta la preparación de los alimentos. “Es clave conocer la procedencia del pescado y asegurarse de que esté en condiciones adecuadas para consumo”, indicó.
También recomendó observar características básicas de frescura, como una textura firme, ojos brillantes y un olor agradable. “Si el pescado tiene olor fuerte, ojos hundidos o una apariencia opaca, no debe consumirse”, advirtió la licenciada Ortiz.
En cuanto a opciones más seguras, mencionó alternativas como el salmón, el atún o el bacalao, que presentan menor riesgo de contaminación, y recordó la importancia de evitar la contaminación cruzada al preparar alimentos.
Finalmente, hizo un llamado a mantener el equilibrio durante esta temporada. “Se trata de disfrutar la tradición sin descuidar la salud, tomando decisiones conscientes en cada etapa del proceso”, concluyó la nutricionista.









