La presencia de microplásticos en el cuerpo humano sigue revelando nuevas implicaciones. Un estudio publicado en Environmental Science and Ecotechnology identificó por primera vez estas partículas en la bilis humana, planteando una posible asociación con la formación de cálculos biliares y alteraciones celulares en el sistema biliar.
Los microplásticos, fragmentos derivados de la degradación de materiales plásticos, ya han sido detectados en tejidos como pulmón, placenta y cerebro. Su capacidad de bioacumulación los posiciona como un contaminante emergente con implicaciones en salud pública. La evidencia científica ha mostrado que su presencia en el organismo puede desencadenar procesos como estrés oxidativo, inflamación crónica y daño tisular. Sin embargo, aún persisten vacíos sobre su impacto en condiciones reales de exposición prolongada.
La bilis, un nuevo foco de estudio
En esta investigación, se analizaron muestras de bilis de pacientes con y sin cálculos biliares, evidenciando la presencia de microplásticos en todos los casos.
Los hallazgos clave incluyen:
- Mayor carga de microplásticos en pacientes con cálculos biliares
- Predominio de polímeros como tereftalato de polietileno (PET) y polietileno (PE)
- Identificación de múltiples tipos de partículas con distintas formas y tamaños
Aunque los resultados no establecen causalidad, sí sugieren una relación que requiere mayor validación. Uno de los aportes más relevantes del estudio fue evidenciar el impacto biológico de estas partículas.
En modelos experimentales, la exposición a microplásticos indujo:
- Disfunción mitocondrial
- Aumento de especies reactivas de oxígeno
- Activación de procesos inflamatorios
Estos cambios desencadenaron senescencia celular en los colangiocitos, un fenómeno asociado con envejecimiento prematuro y alteraciones funcionales del tejido biliar.
Una posible pieza en el origen de los cálculos biliares
La bilis, por su composición rica en lípidos, podría facilitar la retención de microplásticos. Este fenómeno podría alterar su equilibrio interno y contribuir a la formación de cálculos. No obstante, los autores enfatizan que se trata de una asociación inicial, que debe ser confirmada mediante estudios más amplios y de largo plazo.
El hallazgo de microplásticos en la bilis humana abre una nueva dimensión en el estudio de las enfermedades digestivas. Más allá de su presencia, el reto ahora es su impacto clínico real, los niveles de exposición relevantes y las posibles estrategias para mitigar sus efectos.
En un contexto de creciente exposición a contaminantes, comprender cómo estas partículas interactúan con el organismo será clave para anticipar riesgos y redefinir el abordaje de múltiples enfermedades.
Fuente original aquí









