Un nuevo estudio de Northwestern Medicine encontró que sincronizar las comidas con el ciclo natural de sueño-vigilia del cuerpo podría mejorar indicadores de salud metabólica y cardiovascular, especialmente en adultos de mediana edad y mayores con mayor riesgo de enfermedad cardiometabólica.
La investigación analizó cómo la alimentación con restricción horaria, una estrategia de ayuno intermitente que limita la ingesta de alimentos a determinadas horas del día, podría ofrecer beneficios adicionales cuando se coordina con los ritmos circadianos del organismo.
Comer más temprano podría beneficiar la glucosa en sangre
Los especialistas señalaron que muchos estudios previos se habían centrado en la duración del ayuno, pero no en el momento del día en que las personas comen. Sin embargo, el nuevo análisis sugiere que el horario sí importa.
La doctora Naima Covassin, investigadora de la Clínica Mayo, explicó que durante la noche el cuerpo experimenta cambios fisiológicos importantes: disminuyen la presión arterial y la frecuencia cardíaca, aumenta la movilización de grasas y baja la secreción de insulina. Según la experta, ajustar las comidas al ritmo natural del organismo ayuda a mantener la sincronización circadiana, lo que podría facilitar un mejor control metabólico.
Además, destacó que algunos estudios clínicos sugieren que los esquemas de alimentación temprana podrían generar mayores beneficios en parámetros glucémicos en comparación con quienes comen más tarde.
Los investigadores señalaron que la melatonina, hormona relacionada con el sueño, podría influir en estos efectos metabólicos.
Covassin explicó que los niveles de melatonina aumentan horas antes de dormir y que investigaciones previas han demostrado que comer tarde por la noche puede alterar este ritmo hormonal, afectando la tolerancia a la glucosa y otros procesos metabólicos.
Asimismo, indicó que estos efectos podrían ser más notorios en adultos mayores debido a que el envejecimiento suele asociarse con alteraciones del sueño y debilitamiento del ritmo circadiano.
Comer tarde podría afectar el sueño y la digestión
Brianne Thornton, especialista en medicina del estilo de vida y nutrición, advirtió que comer a altas horas de la noche puede causar síntomas como acidez, indigestión, hinchazón y alteraciones del sueño.
La experta explicó que el metabolismo se ralentiza durante el descanso nocturno, por lo que recomendó terminar de comer al menos tres horas antes de acostarse. También indicó que comer tarde podría elevar los niveles de azúcar en sangre y alterar las hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad.
Pacientes que deben tener precaución con el ayuno intermitente
Aunque los hallazgos muestran posibles beneficios, los expertos recalcaron que el ayuno intermitente no es adecuado para todas las personas.
Jennifer L. Martin, portavoz de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, señaló que este tipo de estrategias debe individualizarse, especialmente en pacientes con antecedentes de hipoglucemia, trastornos alimentarios, embarazo o en quienes utilizan medicamentos que requieren ingestas regulares de alimentos.
Los especialistas concluyeron que combinar una buena higiene del sueño con horarios de alimentación más alineados al reloj biológico podría convertirse en una herramienta complementaria para mejorar la salud cardiometabólica.


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