La alimentación durante los primeros meses de vida no solo impacta el crecimiento inmediato, sino que puede definir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en el futuro. Así lo explicó la Dra. Rosalyn Díaz, gastroenteróloga pediátrica y directora del servicio de gastroenterología pediátrica en el Puerto Rico Children’s Hospital en Bayamón, quien enfatizó el papel preventivo de la nutrición en etapas tempranas.
“La realidad es que las decisiones que tomamos con la alimentación de los bebés pueden impactar condiciones crónicas como la obesidad y la diabetes tipo 2”. Actualmente, la obesidad infantil es considerada una enfermedad crónica, al igual que la diabetes tipo 2 en muchos casos, lo que refuerza la necesidad de intervenir desde los primeros meses de vida.
Lactancia y prevención
Más allá de sus beneficios inmediatos, la especialista destacó que la lactancia tiene efectos sostenidos en el tiempo. “Se ha visto que los bebés que fueron lactados tienen más control sobre cuánto comen y se satisfacen antes”, explicó.
Este mecanismo de autorregulación se traduce en un mejor control del peso a largo plazo. Además, la evidencia muestra que estos niños presentan un menor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas. “Pueden tener hasta un 40 % menos probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2”, añadió la doctora.
Uno de los aspectos más importantes en la consulta pediátrica es el seguimiento del crecimiento infantil. Para la Dra. Díaz, medir y pesar a los niños no es un trámite rutinario, sino una herramienta diagnóstica clave. “Cogemos esos datos y los llevamos a una curva de crecimiento. Si el bebé no está ganando bien o está ganando en exceso, esa puede ser la primera señal de que algo no está bien”.
Alteraciones en estas curvas pueden anticipar problemas incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes. Entre las señales que deben alertar a los padres y profesionales se encuentran:
- Cambios en el apetito
- Náuseas o vómitos
- Sed excesiva
- Aumento en la frecuencia urinaria
“Para mí, el peso y la estatura son clave”, enfatizó.
El rol del médico: educar en cada consulta
La especialista hizo un llamado directo a los profesionales de la salud a aprovechar cada interacción con los pacientes como una oportunidad educativa. “No podemos pretender que el papá busque la información en internet… nosotros tenemos que brindarle las herramientas”, afirmó.
Incluso en consultas breves o por motivos puntuales, como infecciones o problemas digestivos leves, insiste en la importancia de orientar a las familias sobre hábitos saludables. “Yo utilizo cada oportunidad que tengo para orientar”.
Eliminar el azúcar líquida
Si tuviera que elegir una sola intervención con impacto significativo, la especialista no duda:
“Si yo pudiese escoger un solo cambio… sería eliminar los líquidos con azúcar añadida”.
Este simple ajuste puede influir positivamente en múltiples aspectos de la salud infantil, desde el control del peso hasta la prevención de enfermedades metabólicas.
La Dra. Díaz concluyó destacando que la prevención comienza desde los primeros días de vida y requiere un esfuerzo conjunto entre profesionales de la salud y familias. “Todos queremos proteger a nuestros niños… y la alimentación es una de las herramientas más poderosas que tenemos para hacerlo”, concluyó.









