Las enfermedades vasculares representan un desafío cada vez mayor para el sistema de salud en Puerto Rico. Así lo advirtió el Dr. Gabriel Pereira Torrellas, cirujano vascular y presidente de la Sociedad de Cirujanos Vasculares y Endovasculares de la isla, quien destacó que múltiples factores están impulsando el aumento de estos casos. “El envejecimiento poblacional es clave. Estas enfermedades son más prevalentes en pacientes mayores de 65 años, y nuestra población sigue envejeciendo”, explicó el especialista.
A esto se suman condiciones crónicas altamente prevalentes como la diabetes, la hipertensión, la enfermedad coronaria, el fallo renal y el tabaquismo, que incrementan significativamente el riesgo de desarrollar patologías vasculares.
Estilo de vida y desigualdad
El sedentarismo también juega un papel determinante en el aumento de estas enfermedades. La falta de actividad física favorece complicaciones como úlceras y empeora la circulación.
Sin embargo, el panorama va más allá de lo clínico. El Dr. Gabriel Pereira subrayó que las condiciones socioeconómicas y el acceso limitado a servicios de salud inciden directamente en la evolución de los pacientes. “Gran parte de la población tiene acceso restringido al sistema de salud, lo que provoca que lleguen más tarde, con enfermedades en etapas avanzadas”, indicó.
Este retraso en la atención representa uno de los principales obstáculos para lograr diagnósticos y tratamientos oportunos.
Otro de los grandes retos es la falta de especialistas. Según el experto, la escasez de cirujanos vasculares no es exclusiva de Puerto Rico, sino un problema a nivel mundial. La formación de estos profesionales requiere años adicionales de entrenamiento, lo que limita la disponibilidad de especialistas.
No obstante, se están implementando estrategias para revertir esta situación, como la creación de programas de formación directa en cirugía vascular y la apertura de nuevas residencias médicas en la isla, lo que podría incentivar a más médicos a especializarse en esta área.
El rol clave del médico primario en la detección temprana
Ante este escenario, el papel del médico primario resulta fundamental. Es el primer contacto con el paciente y quien puede identificar signos tempranos de enfermedad vascular.
Entre las señales de alerta que deben vigilarse se encuentran:
- Úlceras que no cicatrizan
- Gangrena en extremidades
- Dolor en reposo o al caminar (claudicación)
- Síntomas neurológicos transitorios (posible compromiso carotídeo)
- Dolor abdominal en hombres mayores de 65 años con antecedente de tabaquismo
“Un diagnóstico temprano permite iniciar tratamiento a tiempo y evitar que el paciente llegue con una enfermedad avanzada”, enfatizó el especialista. Las enfermedades vasculares suelen ser silenciosas, lo que dificulta su detección precoz. Por ello, la prevención y el tamizaje son fundamentales.
En este contexto, el Dr. Pereira Torrellas alertó sobre el aneurisma de aorta abdominal, una condición que puede pasar desapercibida hasta que ocurre una complicación grave. “Es una dilatación de la arteria principal del cuerpo. Si se rompe, la mortalidad puede alcanzar hasta un 80 %”. Esta condición es más frecuente en hombres mayores de 65 años con historial de tabaquismo, aunque también puede presentarse en mujeres.
Desde la Sociedad de Cirujanos Vasculares y Endovasculares de Puerto Rico, se están impulsando iniciativas para mejorar el conocimiento sobre estas enfermedades, tanto en médicos como en la población general. Entre ellas, destacan programas educativos dirigidos a médicos primarios y campañas de concientización sobre el aneurisma aórtico abdominal.
“El objetivo es claro, detectar a tiempo, prevenir complicaciones y salvar vidas”, concluyó el especialista.









