Ejercicio modula la microbiota intestinal en prediabetes

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La caminata estructurada puede inducir cambios tempranos en la microbiota intestinal en prediabetes.

La interacción entre estilo de vida y salud metabólica continúa revelando mecanismos clave en etapas tempranas de enfermedad. En este contexto, un ensayo clínico aleatorizado evaluó cómo la actividad física influye en la microbiota intestinal en personas con prediabetes, condición en la que “hasta el 70% de los pacientes puede progresar a diabetes tipo 2”, aumentando también el riesgo cardiovascular.

El estudio incluyó adultos con sobrepeso u obesidad sometidos a una intervención de caminata durante 8 semanas, con sesiones de 30 a 45 minutos, tres veces por semana, orientadas a alcanzar los niveles recomendados de actividad aeróbica. A pesar de tratarse de una intervención accesible y de baja intensidad, los resultados evidenciaron cambios medibles en el ecosistema intestinal.

De forma inesperada, los participantes del grupo de ejercicio presentaron una “disminución en la diversidad alfa de la microbiota intestinal”, un hallazgo que contrasta con la evidencia previa que asocia mayor actividad física con mayor diversidad microbiana. Este cambio, cercano a un 5% en el índice de Shannon, podría ser biológicamente relevante, aunque su interpretación clínica aún no es concluyente.

En paralelo, no se observaron cambios significativos en biomarcadores cardiometabólicos ni en los niveles de ácidos grasos de cadena corta, lo que sugiere que las modificaciones en la microbiota podrían preceder a los efectos metabólicos clínicamente evidentes o requerir intervenciones más prolongadas.

A nivel taxonómico, se identificaron variaciones en bacterias productoras de butirato, como Butyricimonas faecihominis, aunque “estos cambios no se mantuvieron significativos tras el ajuste estadístico”. No obstante, el análisis funcional apuntó hacia un microbioma más activo, con señales relacionadas con crecimiento bacteriano, metabolismo energético y adaptación al entorno intestinal.

Los autores plantean que “reducciones transitorias en la diversidad microbiana no necesariamente implican un efecto adverso”, ya que fenómenos similares se han observado en intervenciones dietarias asociadas a mejoras metabólicas. En este sentido, el ejercicio podría estar induciendo una reorganización funcional del microbioma, más que un simple cambio cuantitativo.

Desde el punto de vista fisiológico, se proponen múltiples mecanismos, incluyendo modulación de la inflamación, mejora de la integridad de la barrera intestinal y cambios en metabolitos derivados del ejercicio, como el lactato, que pueden ser utilizados por bacterias beneficiosas.

Aunque el estudio estuvo limitado por su tamaño muestral y una adherencia moderada al incremento de actividad física, sus hallazgos aportan evidencia de que incluso intervenciones breves y de baja intensidad pueden impactar la microbiota intestinal.

En conjunto, estos resultados refuerzan la idea de que la actividad física no solo actúa sobre parámetros metabólicos tradicionales, sino también sobre el ecosistema microbiano, abriendo la puerta a estrategias integradas y potencialmente personalizadas en la prevención de la diabetes tipo 2.

Fuente original aquí

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