Aunque el panorama de la hepatitis C en Puerto Rico ha mejorado significativamente en la última década, especialistas advierten que todavía existen importantes barreras relacionadas con el diagnóstico, la educación y el acceso a servicios de salud.
Así lo explicó el Dr. Juan Carlos Lemos, especialista en enfermedades infecciosas y subespecialidad en pacientes trasplantados, quien destacó que actualmente existen más herramientas para identificar y tratar la enfermedad, pero aún queda mucho trabajo por hacer para alcanzar una posible erradicación. “Estamos mejor que hace 10 o 20 años atrás, pero todavía hay que seguir trabajando”, expresó el especialista.
Nuevas guías recomiendan pruebas para todos los adultos
Uno de los cambios más importantes en el abordaje de la enfermedad es que las nuevas guías médicas recomiendan realizar pruebas de hepatitis C a toda persona mayor de 18 años, independientemente de si pertenece o no a un grupo de riesgo.
“Ya nuevas guías nos recomiendan que toda persona mayor de 18 años de edad se tiene que hacer una prueba de hepatitis C”. Según explicó, la prueba consiste en un examen serológico de sangre que puede realizarse en cualquier laboratorio clínico.
El especialista enfatizó que el mayor desafío continúa siendo la falta de conocimiento de la población sobre la enfermedad y la importancia de realizarse el cernimiento. “Tenemos que educar a nuestra población de que sí o sí tienen que hacerse la prueba”, sostuvo.
El doctor Lemos explicó que algunas poblaciones siguen presentando mayor vulnerabilidad al contagio de la enfermedad, particularmente aquellas con menos acceso a servicios médicos y programas preventivos.
Entre los grupos de mayor riesgo mencionó, personas usuarias de drogas intravenosas., pacientes que comparten jeringuillas, personas sin hogar o en condición de indigencia, pacientes coinfectados con VIH y personas con infecciones de transmisión sexual.
Asimismo, señaló que es fundamental abordar el uso de sustancias desde una perspectiva de salud pública. “Las personas adictas a usar drogas ilícitas tienen una enfermedad y hay que ayudarlas”, afirmó.
COVID-19 retrasó metas de erradicación
El especialista recordó que Estados Unidos tenía proyectado avanzar significativamente hacia la erradicación de la hepatitis C para el año 2027, pero la pandemia de COVID-19 atrasó múltiples iniciativas de salud pública.
No obstante, aseguró que actualmente existen fondos federales e iniciativas dirigidas a fortalecer los programas de detección y tratamiento. El infectólogo subrayó que lograr avances sostenibles requerirá una coordinación más amplia entre el Departamento de Salud, médicos primarios, especialistas, aseguradoras y sectores gubernamentales.
Según indicó, también es necesario crear rutas claras para canalizar a pacientes con pruebas positivas y garantizar el seguimiento clínico adecuado. “Hay que involucrar mucho a las aseguradoras, a los médicos primarios, al gobierno y mantener una educación constante en nuestra población”, concluyó.









