Los nuevos medicamentos para diabetes y obesidad están redefiniendo el tratamiento de millones de pacientes alrededor del mundo, y Puerto Rico no es la excepción. Especialistas aseguran que terapias como los agonistas del receptor GLP-1 han cambiado significativamente el control de la diabetes tipo 2, especialmente en pacientes con obesidad, resistencia a la insulina y pobre control metabólico.
Sin embargo, expertos también advierten sobre el uso indiscriminado de estos tratamientos, el estigma alrededor de la insulina y la falsa percepción de que bajar de peso rápidamente siempre significa mejorar la salud.
La endocrinóloga Dra. Mariely Sierra explicó que los avances terapéuticos actuales están permitiendo alcanzar resultados que hace algunos años eran mucho más difíciles de lograr en pacientes con diabetes tipo 2 avanzada.
“Esto ha sido novel. Es espectacular. En el paciente indicado y adecuado han sido unos outcomes increíbles”, destacó la especialista.
Medicamentos GLP-1 muestran resultados prometedores en diabetes y obesidad
Según detalló la Dra. Sierra, los agonistas del receptor GLP-1 actúan sobre múltiples mecanismos metabólicos relacionados con la producción de insulina, la sensación de saciedad y el manejo de glucosa en sangre, lo que ha permitido mejorar significativamente el control de la enfermedad.
La endocrinóloga señaló que muchos pacientes logran reducir el uso de múltiples medicamentos e incluso alcanzar estados de remisión parcial de diabetes tipo 2 cuando combinan estos tratamientos con cambios sostenidos en el estilo de vida.
“Podemos ver unos cambios de niveles de diabetes sumamente descontrolados en múltiples medicamentos utilizando quizás insulina dentro de ellos, donde los pacientes tienen unos cambios bien significativos”, explicó.
No obstante, insistió en que la pérdida de peso debe realizarse de manera adecuada y supervisada, ya que no todo descenso rápido de peso representa necesariamente una mejoría metabólica.
“No necesariamente porque deje de comer o me puse en una dieta bien estricta significa que estoy manejando correctamente los niveles de azúcar en sangre”, advirtió.
La especialista añadió que una reducción de peso saludable, acompañada de ejercicio, nutrición y seguimiento médico, sí puede ayudar a mejorar significativamente la resistencia a la insulina y el control glucémico. “Si disminuimos de peso de una manera adecuada, apropiada, multifactorial y saludable, entonces sí vamos a ver una diferencia en diabetes”, sostuvo.
Especialistas alertan sobre el mal uso y las contraindicaciones
A pesar de los beneficios clínicos, la endocrinóloga alertó sobre el creciente uso inadecuado de medicamentos GLP-1 sin evaluación médica adecuada, especialmente en personas que buscan bajar de peso rápidamente sin conocer riesgos o contraindicaciones. “No debemos abusar de estos medicamentos”, enfatizó.
Entre las principales contraindicaciones mencionó antecedentes de carcinoma medular de tiroides y algunos casos de pancreatitis previa, condiciones que requieren evaluación especializada antes de iniciar tratamiento.
“Tenemos que tener mucho cuidado en esos aspectos de saber nuestro historial y saber dónde estamos parados antes de comenzar esta terapia”, explicó. La Dra. Sierra insistió además en que estos medicamentos no sustituyen los cambios en el estilo de vida ni eliminan la importancia de la alimentación saludable y la actividad física.
“La insulina no es un fracaso”, advierten endocrinólogos
Otro de los mensajes que la especialista quiso reforzar durante la entrevista fue la necesidad de eliminar el miedo y el estigma alrededor de la insulina, especialmente en pacientes con diabetes tipo 2 avanzada.
Según explicó la especialista, todavía existen pacientes que perciben el inicio de insulina como un fracaso personal o como señal de gravedad irreversible, cuando en realidad se trata simplemente de una herramienta terapéutica necesaria en muchos casos. “La insulina es una hormona y trata diabetes. Cuando hace falta, hace falta”, afirmó.
La endocrinóloga aclaró que algunos pacientes requieren insulina temporalmente para controlar cuadros severos de hiperglucemia, mientras otros la necesitan de manera permanente debido al deterioro progresivo del páncreas tras años de enfermedad. “No pasa nada por utilizar insulina”, expresó.
Finalmente, hizo un llamado a promover una visión más educativa y menos estigmatizante sobre el tratamiento de la diabetes, enfatizando que el objetivo principal sigue siendo prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente. “La medicina preventiva y la educación siguen siendo fundamentales”, concluyó.









