La obesidad se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la salud pública a nivel mundial. Aunque durante años se relacionó principalmente con enfermedades como la diabetes o la hipertensión arterial, hoy la ciencia confirma que también representa un factor de riesgo cardiovascular independiente, capaz de aumentar por sí sola la probabilidad de desarrollar enfermedades del corazón.
El Dr. Juan Nieves, cardiólogo especialista en fallo cardíaco, explicó que esta relación comenzó a documentarse hace más de siete décadas y que, desde entonces, la evidencia no ha dejado de fortalecerse. «La data científica se empezó a acumular a partir de los años 40, cuando comenzaron los primeros estudios que demostraron que la obesidad aumenta significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular. Hoy sabemos que no solamente existe una asociación directa, sino que también incrementa el riesgo de enfermedad aterosclerótica, insuficiencia cardíaca, infartos y derrames cerebrales».
Uno de los hallazgos más importantes de las últimas décadas es que la obesidad no necesita estar acompañada de otras enfermedades para afectar el corazón.
Anteriormente se pensaba que el riesgo cardiovascular aparecía únicamente porque muchas personas con obesidad también desarrollaban hipertensión, diabetes, consumo de tabaco u otras condiciones asociadas. Sin embargo, las investigaciones actuales demuestran que el exceso de tejido adiposo representa un riesgo independiente.
«Durante muchos años pensamos que la obesidad estaba relacionada con la enfermedad cardiovascular por otras comorbilidades, pero la evidencia ha sido muy convincente de que la obesidad es un factor de riesgo independiente. Además, sabemos que tratarla disminuye significativamente la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular».
Para el especialista, este conocimiento ha cambiado la manera en que los profesionales de la salud abordan la enfermedad, trasladando el enfoque desde el tratamiento de las complicaciones hacia la prevención temprana.
La principal causa de muerte sigue siendo cardiovascular
El Dr. Nieves recordó que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos y en gran parte del mundo, razón por la cual controlar la obesidad representa una estrategia fundamental de prevención. «Si prevenimos la enfermedad cardiovascular y reconocemos que la obesidad es uno de sus principales factores de riesgo, podemos disminuir significativamente la probabilidad de que nuestros pacientes fallezcan».
Asimismo, señaló que el impacto de la obesidad sobre la mortalidad cardiovascular es considerable y requiere una intervención temprana. Para el cardiólogo, la situación actual refleja una realidad preocupante, la obesidad ha alcanzado niveles epidémicos.
En la práctica clínica, explica, resulta cada vez más frecuente atender pacientes con exceso de peso y múltiples factores de riesgo asociados, una tendencia que también se observa en la población general. «Tenemos una epidemia de obesidad. La incidencia y la prevalencia en Puerto Rico y en Estados Unidos están en niveles realmente catastróficos. Lo importante es reconocer que la obesidad tiene tratamiento y que podemos disminuir sus complicaciones tanto a corto como a largo plazo».
Prevenir antes que lamentar
El especialista enfatizó que el objetivo no debe limitarse a reducir cifras en la balanza, sino a evitar que los pacientes desarrollen complicaciones potencialmente mortales como infartos, insuficiencia cardíaca o accidentes cerebrovasculares.
Por ello, insistió en que identificar el problema desde etapas tempranas facilita alcanzar mejores resultados y evita que el riesgo aumente con el paso de los años. «Nuestro enfoque es preventivo. Si reconocemos la obesidad temprano y la tratamos oportunamente, podemos disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular y ofrecerles a los pacientes una mejor calidad y expectativa de vida».
Finalmente, el Dr. Nieves hizo un llamado tanto a los profesionales de la salud como a la población a dejar atrás la idea de que la obesidad es únicamente un problema estético.
Reconocerla como una enfermedad crónica permite intervenir antes de que aparezcan complicaciones cardiovasculares graves y aprovechar las alternativas terapéuticas disponibles para reducir el riesgo de muerte. «Sabemos que la obesidad aumenta el riesgo de infarto, insuficiencia cardíaca, enfermedad aterosclerótica y muerte cardiovascular. Por eso es importante identificarla y tratarla lo más temprano posible».
Para el especialista, la evidencia es contundente: prevenir y tratar la obesidad no solo ayuda a controlar el peso, sino que constituye una de las estrategias más efectivas para proteger el corazón, prolongar la vida y mejorar la calidad de vida de los pacientes.









