Seguimiento a largo plazo revela impacto duradero del virus del Ébola sobre la función cerebral

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Investigación de largo plazo identificó secuelas neurocognitivas persistentes en sobrevivientes de la enfermedad por virus del Ébola, incluso años después de la recuperación clínica. Imagen de referencia.

Las secuelas del virus del Ébola pueden extenderse mucho más allá de la recuperación inicial. Un estudio prospectivo realizado en África Occidental encontró que numerosos sobrevivientes continúan experimentando alteraciones neurológicas más de siete años después de haber superado la infección aguda, siendo la pérdida de memoria uno de los problemas más persistentes.

Los hallazgos, publicados en JAMA Neurology, provienen del estudio PREVAIL III, que siguió durante años a personas que sobrevivieron a la epidemia de ébola ocurrida entre 2014 y 2016 en Liberia, Guinea y Sierra Leona.

Los investigadores observaron que, en comparación con personas no infectadas, los sobrevivientes del ébola reportaron con mayor frecuencia síntomas como:

  • Pérdida de memoria: 57.4 % frente a 26.2 % en los controles.
  • Irritabilidad: 36.5 % frente a 14.8 %.
  • Dificultad para concentrarse: 29.6 % frente a 9.8 %.

Aunque muchas manifestaciones neurológicas mejoraron con el paso del tiempo, una proporción importante de pacientes continuó presentando síntomas que afectaban su funcionamiento diario. “La mayoría de los hallazgos mejoraron después de siete años, pero muchos sobrevivientes aún presentaban síntomas neurológicos, especialmente pérdida de memoria”, señalaron los autores.

El impacto del ébola va más allá de la fase aguda

Durante la infección inicial, los sobrevivientes habían reportado síntomas como cefaleas intensas, alteraciones del estado mental y manifestaciones similares a un accidente cerebrovascular.

Posteriormente, las secuelas incluyeron:

  • Disfunción cognitiva
  • Cefaleas persistentes
  • Trastornos del sueño
  • Depresión
  • Disfunción sexual
  • Temblor
  • Fatiga crónica
  • Alteraciones de nervios craneales
  • Sensaciones anormales

Los investigadores destacaron que estas complicaciones pueden comprometer diferentes regiones del sistema nervioso y afectar significativamente la calidad de vida de los pacientes.

¿Cómo podría el virus afectar el cerebro?

Aunque todavía no se conoce con exactitud cómo el virus logra llegar al sistema nervioso central, la Dra. Bridgette Jeanne Billioux, del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS), explicó que el ébola tiene la capacidad de infectar distintos tipos de células. “Los macrófagos y las células dendríticas pueden desplazarse por todo el organismo, incluso atravesar la barrera hematoencefálica, por lo que esta podría ser una de las vías mediante las cuales el virus accede al cerebro”, indicó la especialista.

Investigaciones previas ya habían identificado anomalías cerebrales persistentes mediante estudios de neuroimagen años después de la infección, e incluso se documentó un caso de recaída neurológica grave con meningoencefalitis nueve meses después de la recuperación inicial.

El estudio incluyó a 148 sobrevivientes seropositivos y 81 contactos cercanos seronegativos utilizados como grupo control. Las evaluaciones neurológicas comenzaron en 2015 y se realizaron de manera periódica hasta marzo de 2023. Los especialistas utilizaron escalas estandarizadas para medir alteraciones neurológicas generales y del sistema nervioso central.

Al inicio del seguimiento, los sobrevivientes mostraban un compromiso neurológico significativamente mayor que los controles. Sin embargo, en la evaluación final, las diferencias objetivas en las puntuaciones neurológicas ya no eran estadísticamente significativas, lo que sugiere cierta recuperación funcional con el tiempo.

Aunque el brote actual de ébola está causado por la especie Bundibugyo, diferente a la responsable de la epidemia de África Occidental, los investigadores consideran que las secuelas neurológicas observadas podrían ser similares. Los autores enfatizaron que las complicaciones posteriores a la infección pueden generar importantes consecuencias sociales, económicas y laborales para los sobrevivientes.

La importancia del seguimiento médico

Los expertos subrayan que los sobrevivientes del ébola deben recibir seguimiento clínico a largo plazo para detectar y tratar posibles complicaciones neurológicas.

“Es importante que los sobrevivientes del ébola sean evaluados por profesionales de la salud para identificar estas complicaciones potenciales, ya que muchas de ellas pueden ser tratables”, afirmó Billioux. La investigadora añadió que, aunque algunas secuelas pueden persistir durante años, muchas muestran mejoría progresiva cuando los pacientes reciben el apoyo médico y psicológico adecuado.

Fuente original aquí

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