Un caso clínico presentado por especialistas del Hospital Damas de Ponce, Puerto Rico, demuestra cómo una arritmia persistente puede desencadenar una insuficiencia cardíaca grave, pero también cómo un diagnóstico oportuno puede revertir el daño casi por completo.
El paciente, un joven de 19 años con esclerosis tuberosa, comunicación interauricular y epilepsia, había sido diagnosticado previamente con fibrilación auricular. Sin embargo, desarrolló una fracción de eyección ventricular izquierda de apenas 20 % – 25 %, compatible con una insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida.
El monitoreo Holter de 24 horas mostró episodios recurrentes de taquiarritmia supraventricular, con frecuencias cardíacas entre 48 y 166 latidos por minuto. El hallazgo decisivo llegó durante un estudio electrofisiológico, que confirmó que el paciente no tenía fibrilación auricular, sino una taquicardia auricular sostenida, responsable del deterioro de la función cardíaca.
Los especialistas realizaron una ablación con catéter, procedimiento que eliminó el foco de la arritmia. Debido a que la fracción de eyección era menor del 35 %, el paciente utilizó temporalmente un desfibrilador portátil (LifeVest) y recibió tratamiento médico para insuficiencia cardíaca.
La respuesta fue notable. Tres semanas después de la ablación, una resonancia magnética cardíaca mostró una recuperación importante de la función ventricular, con una fracción de eyección que aumentó de 20 % – 25 % a 44,3 %. Además, no se identificaron masas cardíacas ni lesiones estructurales permanentes, confirmando el diagnóstico de miocardiopatía inducida por taquicardia, una condición reversible cuando se trata a tiempo.
Durante el seguimiento, el paciente no presentó nuevas taquicardias sintomáticas, pudo suspender el uso del LifeVest y continuó con evolución clínica favorable.
Los autores destacan que este caso resalta la importancia de sospechar una miocardiopatía inducida por taquicardia en pacientes jóvenes con insuficiencia cardíaca severa, incluso cuando padecen enfermedades genéticas como la esclerosis tuberosa. Un diagnóstico electrofisiológico preciso y el control temprano del ritmo pueden permitir una recuperación significativa de la función cardíaca.









