Aunque la profilaxis preexposición (PrEP) y la profilaxis postexposición (PEP) representan algunos de los mayores avances en la prevención del VIH, los especialistas insisten en que ningún medicamento, por sí solo, es suficiente para detener la transmisión del virus.
Durante una entrevista exclusiva con Public Health PR, la Dra. Patricia Valenzuela, expresidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología y profesora de Infectología del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV), explicó que estas herramientas forman parte de una estrategia mucho más amplia conocida como prevención combinada, impulsada por la Organización Mundial de la Salud.
Más que un tratamiento: un conjunto de estrategias
La especialista señaló que uno de los errores más frecuentes es pensar que la PrEP reemplaza otras medidas preventivas. «La profilaxis preexposición forma parte de una estrategia de la Organización Mundial de la Salud que se llama prevención combinada», explicó. Este enfoque reúne diferentes intervenciones que, utilizadas en conjunto, disminuyen significativamente el riesgo de transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS).
Entre ellas se encuentran la educación sexual integral, uso correcto y constante del condón, diagnóstico temprano de otras ITS, cambios en hábitos relacionados con la salud sexual y acceso a estrategias biomédicas como la PrEP y la PEP. «La prevención necesariamente tiene que ir acompañada de educación sexual, cambios en los hábitos, salud sexual y el uso sistemático del condón», enfatizó la infectóloga.
Además de los desafíos relacionados con el acceso, la Dra. Valenzuela advirtió que el estigma continúa siendo una de las principales barreras para que las personas consulten a tiempo después de una exposición de riesgo.
Según explicó, algunas personas sienten temor de recibir PEP porque la asocian erróneamente con vivir ya con VIH. En otros casos, especialmente cuando existe un antecedente de violencia sexual, aparecen sentimientos de culpa o revictimización que retrasan la búsqueda de ayuda médica. «Hay miedo porque existe estigma y discriminación. Lo que queremos es ayudar y proteger a las personas».
La infectóloga recordó que recibir profilaxis postexposición no significa que la persona tenga VIH, sino que se trata de una medida preventiva diseñada precisamente para evitar la infección cuando existe una exposición reciente al virus.
La educación también es una herramienta de prevención
Para la presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, las sociedades científicas tienen la responsabilidad de fortalecer el conocimiento tanto entre los profesionales de la salud como en la población general.
Explicó que la actualización continua de médicos de distintas especialidades, como ginecólogos, urólogos, internistas e infectólogos, permite ofrecer una atención más oportuna y mejorar el acceso a las estrategias preventivas. Al mismo tiempo, la educación comunitaria contribuye a reducir el miedo, los prejuicios y la discriminación asociados al VIH. «La educación y el conocimiento permiten eliminar el estigma y la discriminación para que las personas se acerquen con mayor facilidad al sistema de salud», señaló la Dra. Patricia Valenzuela.
Finalmente, la especialista recomendó acudir siempre a sociedades científicas, profesionales de la salud y organizaciones con experiencia en VIH para resolver dudas sobre prevención. Para la infectóloga, el acceso a información basada en evidencia es tan importante como los medicamentos, ya que permite tomar decisiones informadas y favorece una cultura de prevención sostenida frente al VIH.









