La terapia hormonal para la menopausia podría ofrecer una protección significativa frente a la pérdida de masa ósea en mujeres posmenopáusicas, de acuerdo con un estudio de práctica clínica real presentado durante el congreso ENDO 2026. Los hallazgos respaldan su papel en la prevención del deterioro óseo, aunque los especialistas insisten en que su indicación debe individualizarse según el perfil de riesgo de cada paciente.
El estudio retrospectivo incluyó 387 mujeres posmenopáusicas evaluadas mediante densitometría ósea entre 2021 y 2025. La presencia de osteopenia u osteoporosis fue significativamente menor entre quienes recibían terapia hormonal, con una frecuencia del 31,8 %, frente al 56,2 % observado en las mujeres que no utilizaban este tratamiento.
Tras ajustar variables como hipertensión, enfermedad renal crónica, actividad física y suplementación con calcio, los investigadores encontraron que la terapia hormonal se asoció con una reducción del 69 % en la probabilidad de presentar baja densidad mineral ósea. Además, las pacientes tratadas mostraron mejores puntuaciones de densidad ósea tanto en la columna lumbar como en la cadera total, dos de las regiones con mayor riesgo de fracturas osteoporóticas.
Los investigadores también identificaron que el tabaquismo y un mayor tiempo transcurrido desde la menopausia se relacionaban con una mayor probabilidad de presentar pérdida de masa ósea, reforzando la importancia de intervenir de forma temprana en las mujeres con factores de riesgo.
Aunque la terapia hormonal ha demostrado previamente reducir el riesgo de fracturas, su uso disminuyó considerablemente tras la publicación del estudio Women’s Health Initiative en 2002, debido a preocupaciones sobre posibles riesgos cardiovasculares y de cáncer. Sin embargo, en los últimos años las agencias regulatorias han actualizado parte de la información de seguridad y algunas terapias ya no incluyen las advertencias más estrictas en su etiquetado.
Pese a estos resultados, los autores subrayan que la terapia hormonal no está indicada para todas las mujeres. Las guías clínicas recomiendan valorar cuidadosamente los beneficios y riesgos, especialmente en pacientes con antecedentes de cáncer de mama, infarto, accidente cerebrovascular o en aquellas mayores de 60 años o con más de 10 años desde el inicio de la menopausia. Asimismo, destacan que se necesitan estudios prospectivos para confirmar estos hallazgos y determinar su impacto sobre la reducción de fracturas a largo plazo.
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