Escuchar la palabra cáncer suele cambiar la vida de cualquier persona en cuestión de segundos. Para Norberto Otero, cantante, compositor puertorriqueño y sobreviviente de cáncer de cabeza y cuello, ese momento marcó el inicio de una nueva etapa en la que aprendió a enfrentar el miedo, aceptar los cambios y descubrir una fortaleza que, según afirma, desconocía.
Durante el foro en memoria del Dr. Humberto Guiot, Otero compartió un emotivo testimonio sobre el proceso que ha vivido desde su diagnóstico, destacando la importancia del acompañamiento familiar, la confianza en el equipo médico y la actitud con la que cada paciente decide enfrentar la enfermedad.
El artista recordó que todo comenzó con un pequeño bulto en el cuello que, aunque inicialmente no le causaba dolor, fue aumentando progresivamente de tamaño. «Comencé con una pequeña pelotita aquí y así fue como fueron multiplicándose las cosas en mi cuello. Mis doctores me preguntaban si me dolía y yo les decía que no», relató.
Sin embargo, con el paso de las semanas aparecieron molestias que motivaron una consulta con su médica primaria, quien decidió actuar de inmediato. «Mi doctora me dijo: ‘Norberto, tú no puedes salir de aquí sin pasar por sala de emergencia. Vamos a hacerte un CT’.» Horas después, mientras permanecía en el hospital junto a su esposa, recibió una de las noticias más difíciles de su vida. «Me dijeron: ‘Todo indica que es cáncer, así que hay que esperar una biopsia'».
El apoyo de una esposa que también sobrevivió al cáncer
Uno de los pilares más importantes durante ese momento fue su esposa, quien años atrás había enfrentado un cáncer de mama y conocía de primera mano el impacto físico y emocional que implica atravesar un tratamiento oncológico.
Otero recordó que verla mantenerse firme le dio la fuerza necesaria para comenzar su propio camino. «Ella es sobreviviente de cáncer. Ya había pasado por ese proceso y gracias a que la tenía a mi lado seguí adelante desde esa misma noche».
Aunque reconoce que socialmente suele esperarse que el hombre sea quien sostenga emocionalmente a la familia, aseguró que en esta ocasión fue ella quien se convirtió en su mayor ejemplo. «Los hombres somos más ñoños que las mujeres. Lo reconozco públicamente».
Provenir de una familia estrechamente vinculada al sector salud no hizo que la experiencia fuera menos difícil.
Su madre es enfermera, su padre fue médico, su esposa también es enfermera y su hija siguió el mismo camino profesional. Aun así, asegura que ninguna preparación académica logra disminuir el impacto emocional del diagnóstico. «No importa lo que estudiemos, no importa lo que seamos; la vida no nos prepara para un diagnóstico como este».
Para Otero, existe una asociación casi automática entre la palabra cáncer y la muerte, una idea que considera necesario transformar. «Cuando se menciona la palabra cáncer, muchas personas piensan inmediatamente en muerte. Pero la muerte comienza una vez tú te abandonas a ti mismo».
Durante su intervención, el cantante compartió una de las reflexiones que más ha marcado su proceso como sobreviviente.
Según explicó, el diagnóstico divide la existencia en dos etapas completamente distintas. «Aprendí del cáncer que realmente tú tienes dos vidas: la vida antes y la vida cuando te mencionan cáncer». A partir de ese momento, afirma, cada persona debe reconstruirse y aprender a convivir con una nueva realidad. «Comienzas una nueva vida porque tienes que transformarte; estás obligado a hacerlo».
Lejos de quedarse inmóvil frente al diagnóstico, decidió asumir la enfermedad como un proceso de aprendizaje y crecimiento personal.
El paciente también tiene un papel fundamental
Durante su mensaje, Norberto Otero destacó que el tratamiento no depende únicamente de medicamentos o procedimientos médicos. Considera que la actitud del paciente también influye en la manera de afrontar cada etapa. «El staff médico son tus ángeles guardianes. El hospital viene siendo tu cielo y cuando vienes a darte cuenta estás en el lugar perfecto con la gente perfecta, pero más aún teniéndote a ti».
Por ello, invitó a las personas recién diagnosticadas a reconocer su propio valor y evitar rendirse ante el miedo. «Tienes que reconocerte, entender que eres valioso y que no te vas a dar por vencido».
Quizá una de las frases que más llamó la atención de su testimonio fue aquella en la que afirmó que la enfermedad terminó convirtiéndose en un «amigo».
Aunque reconoce que puede sonar contradictorio, explicó que gracias al cáncer aprendió a acercarse más a su familia, a su fe y a sí mismo. «Tu mejor amigo es el cáncer, porque es el culpable de que hayas cambiado tu vida de esta manera. Tienes que convertirlo en tu amigo para entender el porqué.»
Para él, más que preguntarse por qué ocurrió la enfermedad, resulta más valioso descubrir qué puede aprenderse de ella y cómo esa experiencia puede servir para ayudar a otros.
Finalmente, Norberto Otero aseguró que una de sus mayores motivaciones es que su experiencia pueda servir de guía para su familia y para otras personas que, en algún momento, enfrenten un diagnóstico similar. «Mi familia tenía que ver que si algún día ellos pasan por esta experiencia, qué bueno que yo les serví de inspiración para que también sepan cómo manejarla».
El sobreviviente concluyó recordando que, aunque el cáncer de cabeza y cuello transforma profundamente la vida de una persona, también puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la resiliencia, valorar el presente y acompañar a otros desde la experiencia propia. «Considérate a ti mismo tu mejor amigo y tu mejor aliado».








