“Un lunar asimétrico puede ser la primera señal del cáncer de piel más agresivo”, aseguró el Dr. Luis Sepúlveda Maldonado, Hematólogo oncólogo del Caribbean Cancer Care Service. Aunque muchas lesiones cutáneas parecen inofensivas, el melanoma continúa aumentando y sigue representando una de las formas más letales de cáncer de piel.
En Puerto Rico, los datos del Registro Central de Cáncer reflejan un aumento de 2.6 % en los casos, mientras especialistas advierten que todavía muchos pacientes llegan al diagnóstico en etapas avanzadas, cuando el tumor ya se ha diseminado hacia ganglios linfáticos, pulmón, hígado o cerebro.
Sin embargo, el manejo del melanoma también está entrando en una nueva etapa. La detección temprana sigue siendo la herramienta más importante para mejorar la supervivencia, pero ahora los oncólogos también utilizan paneles genómicos y biomarcadores capaces de identificar mutaciones específicas dentro del tumor para personalizar el tratamiento. Según explicó el Dr. Luis Sepúlveda Maldonado, hoy la medicina ya no trata todos los melanomas de la misma manera.
El ABCDE que puede salvar vidas
“El melanoma sigue siendo el cáncer de piel más agresivo”, advirtió el especialista. Por eso, reconocer las señales tempranas continúa siendo una de las herramientas más importantes para mejorar el pronóstico.
Los médicos utilizan la regla del ABCDE para identificar lesiones sospechosas: asimetría, bordes irregulares, cambios de color, diámetro aumentado y evolución de la lesión. “Un lunar que empieza a crecer o cambiar nunca debe ignorarse”, explicó el oncólogo.
Cuando el melanoma se detecta en etapas tempranas, muchas veces la cirugía puede ser curativa. Sin embargo, mientras más profundo invade las capas de la piel o si alcanza ganglios linfáticos y otros órganos, el manejo se vuelve mucho más complejo.
Del microscopio a los paneles genómicos
El manejo actual del melanoma ya no depende únicamente de lo que observa el patólogo en la biopsia. Hoy, los especialistas utilizan paneles genómicos capaces de analizar mutaciones específicas dentro del tumor.
“Dependiendo de los genes que estén mutados, nosotros diseñamos el plan de tratamiento”, explicó el Dr. Sepúlveda Maldonado. Entre las mutaciones más relevantes se encuentra BRAF, un biomarcador que puede definir si el paciente recibirá terapias dirigidas orales o inmunoterapia.
El especialista destacó que esta caracterización molecular permite seleccionar tratamientos más personalizados y decidir qué pacientes necesitan respuestas rápidas o terapias más duraderas.

Vigilancia continua en enfermedad avanzada
Cuando el melanoma ya no puede operarse, los oncólogos recurren a terapias sistémicas y seguimiento constante mediante estudios de imágenes como el PET scan, utilizado para identificar la localización exacta de las metástasis y monitorear la respuesta tumoral.
“Hoy tenemos herramientas que nos dan esperanza a nuestros pacientes”, afirmó el especialista. Sin embargo, insistió en que el factor que más sigue cambiando la supervivencia continúa siendo el diagnóstico temprano.
“Lo más importante es buscar ayuda médica y no ignorar lesiones sospechosas”, concluyó el Dr. Sepúlveda Maldonado, al recordar que detectar el melanoma a tiempo puede marcar la diferencia entre una cirugía curativa y una enfermedad metastásica avanzada.









