La confianza en el CDC se deteriora y pediatras recurren a otras fuentes de información 

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La incertidumbre sobre las recomendaciones oficiales de vacunación ha llevado a algunos pediatras a reforzar el uso de fuentes médicas independientes y locales para orientar a las familias.

Durante décadas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han sido una de las principales referencias para profesionales de la salud en Estados Unidos en materia de vacunación, enfermedades infecciosas y salud pública. Sin embargo, los recientes cambios en sus recomendaciones y la controversia alrededor de su liderazgo han provocado un deterioro de la confianza entre algunos pediatras y departamentos de salud.

El pediatra John Snyder, MD, quien durante aproximadamente 30 años recurrió al CDC para consultar investigaciones, recomendaciones de vacunación y actualizaciones sobre brotes infecciosos, asegura que la relación con la agencia ha cambiado de manera significativa. “El CDC solía ser, en todo el mundo, la fuente de información más confiable en materia de salud pública y enfermedades infecciosas”.

Según Snyder, la confianza comenzó a deteriorarse después del regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y del nombramiento de Robert F. Kennedy Jr. como secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), organismo del que depende el CDC.

Cambios en las recomendaciones de vacunación

Uno de los principales puntos de controversia ocurrió el 5 de enero, cuando el CDC retiró varias vacunas de su calendario de vacunación recomendado para todos los niños.

Entre las vacunas retiradas de esa lista se encontraban las correspondientes a rotavirus, COVID-19, influenza, hepatitis A, hepatitis B y enfermedad meningocócica, una decisión que se produjo pese a la oposición de importantes organizaciones médicas, incluida la American Academy of Pediatrics (AAP).

La modificación generó una disputa legal. En marzo, después de que organizaciones médicas presentaran una demanda, un juez federal ordenó a la administración Trump restablecer las recomendaciones anteriores. La administración apeló posteriormente esa decisión. Para Snyder, este proceso ha creado un escenario particularmente complejo tanto para los profesionales como para las familias. “El ir y venir genera mucha confusión en el público. Y también es muy confuso para los proveedores de atención médica”.

El problema, explica el pediatra, no se limita a las diferencias entre las recomendaciones actuales y las anteriores. También afecta la capacidad de los médicos para utilizar al CDC como una fuente de referencia confiable al momento de conversar con las familias.

Su consultorio, Amherst Pediatrics, modificó su sitio web para advertir a los pacientes que ya no considera al CDC una fuente confiable o legítima de información sobre vacunas. En su lugar, recomienda consultar con el pediatra, el estado de Massachusetts y organizaciones médicas independientes, entre ellas la AAP. “Es impactante que tengamos que decir eso”.

Snyder reconoce que esta situación también genera contradicciones dentro de los propios consultorios. Un ejemplo son las hojas informativas sobre vacunas que los médicos entregan a sus pacientes y que todavía llevan el logotipo del CDC debido a requisitos legales. “¿Cómo podemos decir ‘no confíen en el CDC cuando se trata de vacunas’ y, al mismo tiempo, entregar a nuestros propios pacientes información sobre vacunas con el logotipo del CDC?”

La incertidumbre también está llegando a los consultorios pediátricos. Snyder señala que ha observado un aumento de las preguntas y dudas de los padres sobre las vacunas, situación que, según advierte, puede dificultar los esfuerzos para proteger a los niños frente a enfermedades prevenibles mediante vacunación.

Durante una consulta, por ejemplo, el pediatra recomendó a la madre de un niño de un año las vacunas contra sarampión, paperas y rubéola (MMR), además de las correspondientes a varicela, hepatitis A e influenza.

En otro caso, una madre expresó su rechazo a la vacuna contra la COVID-19, mientras aceptaba que su hijo adolescente recibiera la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), que contribuye a prevenir algunos tipos de cáncer.

La madre explicó que ya no sabía en quién confiar cuando se trataba de seguridad de las vacunas. “Me preocupa que se haya politizado mucho, y no me gustan las políticas. Ahora prefiero escuchar a las personas, a los profesionales de la salud”.

Iniciativas locales buscan llenar el vacío informativo

Ante este escenario, algunos pediatras y departamentos de salud están desarrollando iniciativas independientes para proporcionar información basada en evidencia científica. Una de ellas es Valley Vax, una campaña impulsada por consultorios pediátricos y departamentos de salud del valle del río Connecticut, en el oeste de Massachusetts.

La iniciativa proporciona información sobre vacunas a partir de la orientación de médicos locales y organizaciones médicas nacionales, incluida la AAP. También utiliza publicidad en autobuses de la región con fotografías y testimonios de profesionales de la salud para acercar la información a las comunidades.

Kiko Malin, MPH, directora del departamento de salud pública de Amherst y coordinadora de Valley Vax, explicó que el objetivo es utilizar fuentes que resulten familiares y confiables para la población. “Queríamos algo que se sintiera familiar y atractivo y en lo que probablemente estuvieran más dispuestos a confiar”.

Malin señaló, sin embargo, que la campaña decidió no desacreditar completamente al CDC. “Parte de la información del CDC es razonable. Por ejemplo, están haciendo un buen trabajo siguiendo las tasas de enfermedades similares a la influenza en el país. Es importante no descartar completamente a una organización”.

Aun así, reconoció que para los funcionarios locales resulta incómodo tener que contradecir las recomendaciones de la principal agencia federal de salud pública. “Es la primera vez que he tenido que contradecir información de salud del CDC. No es una posición cómoda”.

Los estados también buscan fuentes alternativas

La respuesta no se limita a Massachusetts. Otros líderes de salud pública han comenzado a desarrollar mecanismos para garantizar que la población continúe teniendo acceso a información sanitaria basada en evidencia.

California, Hawái, Oregón y Washington operan la West Coast Health Alliance, creada con el objetivo de facilitar el acceso público a información considerada creíble.

Además, los gobernadores de 14 estados y Guam establecieron la Governors Public Health Alliance, en un contexto de creciente preocupación por la confianza en las agencias federales de salud. A nivel local, algunos departamentos de salud están trabajando con líderes comunitarios para llegar a personas que han dejado de confiar en las instituciones gubernamentales, pero mantienen vínculos fuertes con sus comunidades religiosas, vecinales y organizaciones locales.

Adriane Casalotti, portavoz de la National Association of County and City Health Officials, explicó que muchos departamentos de salud están recurriendo también a organizaciones médicas profesionales. Según Casalotti, aunque estas instituciones pueden modificar sus recomendaciones a medida que evoluciona la evidencia científica, existe una diferencia fundamental: sus cambios no están sujetos al mismo nivel de incertidumbre generado por procesos políticos o litigios judiciales.

La situación plantea un desafío que va más allá de una modificación puntual en un calendario de vacunación. Para los profesionales entrevistados, la confianza en las fuentes de información sanitaria es un componente fundamental para lograr que las familias tomen decisiones informadas.

La fragmentación de las recomendaciones puede dificultar la comunicación entre médicos y pacientes y, al mismo tiempo, alimentar las dudas sobre la seguridad y necesidad de las vacunas. En este contexto, pediatras, organizaciones médicas y departamentos de salud locales están intentando ocupar el espacio que, durante décadas, había correspondido al CDC como principal referencia federal en materia de salud pública y vacunación.

Para Snyder, el objetivo inmediato es mantener el foco en lo que muestran los datos y la evidencia disponible, incluso cuando las recomendaciones oficiales atraviesan cambios y disputas. “Todo eso interfiere con nuestra capacidad de proteger a los niños”.

Fuente original aquí

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